La Galicia partida: Ourense pierde cada día la visita de 8.500 gallegos

El veto a la movilidad interprovincial provoca que cada día llegue un 56% menos de visitas de otras provincias por la restricción de movilidad aún vigente

B. iGLESIAS / L. BLANCO

Publicado: 30 may 2020 - 04:07 Actualizado: 31 may 2020 - 09:40

A Corga, en el concello de Piñor, es el último pueblo de la provincia de Ourense antes de entrar a la de Pontevedra. (Foto: Xesús Fariñas)
A Corga, en el concello de Piñor, es el último pueblo de la provincia de Ourense antes de entrar a la de Pontevedra. (Foto: Xesús Fariñas)

El veto a la movilidad entre provincias en Galicia, en la que insiste el Gobierno y que provoca críticas entre el sector empresarial, concellos y vecinos, encuentra en los número una lectura clave sobre el efecto pernicioso para Ourense Durante el último mes y medio, desde el pasado 11 de abril y hasta este pasado lunes, 25 de mayo, inicio de la fase 2, la provincia dejó de recibir a más de 385.000 personas que habitualmente legaban desde otras provincias gallegas.

Así se desprende del cruce de datos entre el Observatorio del Transporte creado por el Gobierno central y publicado a finales del pasado año, en comparación con la movilidad rastreada por los móviles durante el estado de alarma.

Se invierte la tendencia

Antes de la pandemia, Ourense recibía cada día de media a 15.342 personas llegadas de A Coruña, Pontevedra y Lugo, una nómina que se ha reducido durante el estado de alarma a una media de 6.771 personas, es decir, 8.571 menos, una reducción del 56%. Por su parte, antes del estallido de la crisis, de Ourense se iban cada día de media 15.188 a otras provincias gallegas, mientras que ahora son 6.986 los que lo hacen.

Con estas cifras, se demuestra todo lo que Ourense pierde con esta medida. Antes de la aplicación de la restricción de movilidad, cada día eran 154 más los que llegaban que los que se iban. Ahora, la tendencia se ha invertido, y son 215 más los que se van que los que se adentran a diario en la provincia.

El cierre de fronteras interprovinciales es sin duda un lastre para la economía provincial, como evidencian los datos y ponen de manifiesto diferentes sectores, como establecimientos de turismo rural, hoteles, el comercio o el turismo, que aprecian en la apertura una tabla de salvación a la que agarrarse, máxime cuando los viajes de proximidad se avecinan como vitales.

Sin beneficio alguno

Este diferencial, que permitía a la provincia obtener beneficios en términos monetarios por el gasto cotidiano, ha desaparecido. La conexión entre Ourense y provincias gallegas ha caído estrepitosamente durante el estado de alarma. Solo con Lugo se ha mantenido, mientras que se ha desplomado la conexión con A Coruña.

Desde el 11 de abril, se mantuvo un 62% de los viajes habituales que se realizan desde Ourense a Lugo, pero solo un 43% de los que se realizan con Pontevedra y apenas un 38% de los que se daban con la zona coruñesa.

La relación cotidiana con otros vecinos gallegos se reduce ahora a motivos justificados por motivos laborales, pese a que, como defiende la Xunta, la situación epidemiológica es prácticamente idéntica en toda la comunidad autónoma. Esto ha conseguido reducir a la mitad la nómina de desplazamientos, dejando a muchos ourensanos sin poder ver a sus familias, algo que si no encuentra una rectificación por parte deSanidad, no se revertirá hasta finales de junio.

Un veto para el turismo

Este veto, que Sanidad se plantea suavizar pero no por el momento, causa un especial lastre para el turismo. Y es que el 52% de los que visitan en mayo y junio los establecimientos hoteleros y de turismo rural vienen de las otras provincias gallegas, y ahora tiene prohibido realizar turismo activo allende sus fronteras intraprovinciales.

De momento, y a la espera de conocer una flexibilización de esta movilidad que permita la libre circulación en Galicia, en Ourense los vecinos tendrán que conformarse con moverse con otras provincias cuando vivan en municipios fronterizos y para realizar servicios que no puedan realizar a una distancia considerable en su provincia.

Esta medida, confirmada por la Subdelegación del Gobierno, permite esta excepción en 24 concellos: Beariz, O Irixo, Piñor, Cea, Nogueira de Ramuín, A Peroxa Vilamarín, Arnoia, Avión, Carballeda de Avia, Cortegada, Melón, Ribadavia, Castro Caldelas, Parada de Sil, A Teixeira, Padrenda, Pontedeva, Manzaneda,Trives, San Xoán de Río, Larouco, A Rúa yVilamartín de Valdeorras.

LAS CIFRAS: MOVILIDAD

15.188

Ourensanos que se iban a diario a otras provincias gallegas antes de la restricción.

15.342

Gallegos de otras provincias que llegaban a Ourense antes del bloqueo enter provincias.

6.771

Gallegos de otras provincias que llegan ahora a Ourense cada día con la restricción.

-8.571

Pérdida de visitantes cada día con el estado de alarma.

6.986

Son los que se van ahora cada día de Ourense a otras provincias gallegas.

38%

Solo un 38% de las visitas diarias de Ourense a la provincia de A Coruña se mantuvieron en el último mes y medio. Entre Ourense y Pontevedra, un 43%.

ÁLVARO NÚÑEZ (reside en A Coruña): “No saber cuándo podremos movernos hace todo más duro"

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Deseoso de una churrascada en familia está Álvaro Núñez. El inicio del estado de alarma lo mantiene alejado de familiares y amigos en O Carballiño, su tierra natal. Mientras, se encuentra en A Coruña, donde reside desde hace seis años: “Desde finales de febrero no he vuelto a verlo y, aunque hacemos videollamadas, no es lo mismo”, señala. Desde la distancia se muestra tranquilo porque sabe que ellos “están bien” y porque todo mejora: “La desescalada es como una luz al final del túnel, esperemos que no ahaya rebrotes”, desea. Lo que peor lleva, las “esperanzas” que se crean a raíz de todos los comentarios ante una posible movilidad dentro de Galicia: “Tienes optimismo por si nos dejan movernos entre provincias, al final no lo permiten y se hace todo más duro”, afirma. El reencuentro se hace esperar.

MÓNICA BLANCO (reside en Vigo): “Da rabia que estén a 50 minutos y no puedas ir a verlos"

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Celebrar su cumpleaños -el 11 de junio- con los amigos y reencontrarse sus padres, es la meta de Mónica Blanco, una ourensana afincada en Vigo. “Lo más complicado es salir, encontrarte con más gente, pero saber que tu familia vive a 50 minutos y no puedes verlos, da mucha rabia”, cuenta. La incertidumbre sobre cuándo será posible la movilidad dentro de Galicia, un obstáculo más para sobrellevarlo: “Todas las semanas piensas si esta va la vencida, pero al final no”, lamenta. Los planes se truncaron para disfrutar de un día especial en familia: “Tenía previsto pasarme a celebrar el día del padre, pero ya no pude”. Ahora, espera enmendarlo por su cumpleaños en junio: “Siento la necesidad de ver que están bien, de reírme y disfrutar con todos, aunque tenga que llevar una mascarilla y guardar la distancia”, cuenta.

LORENA DEL PALACIO (reside en Cambre): “Mi hijo aprendió a andar y la familia aún no lo pudo ver"

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Lorena del Palacio vive en Cambre, A Coruña, y, pese a estar en casa “acostumbrados” a ver a sus familiares “una vez al mes”, esto se les hace "largo y raro". El benjamín de casa, con 15 meses, comenzó a caminar estos meses. Un hecho que su familia aún no vio en persona: “Van a notar un cambio más grande en él, además que no va a reconocer a nadie”, destaca. Sus hermanas, no hacen más que preguntar por sus abuelos y sus primos: “La pequeña no entiende que pueda ver a familiares de aquí, pero no a los de Ourense”, resalta. Su opinión sobre la movilidad interprovincial, varía: “La situación está bastante controlada, ahí piensas que tomando precauciones, por qué no vas a poder moverte. Por otro lado, vamos a ver a gente que es muy mayor, cometemos un error y puede ser fatal para ellos”, reflexiona.

DAVID CORBAL (reside en Vigo): “Estamos na mesma fase, igual deberían deixarnos desprazar"

davidcorbal
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David Corbal pasó el confinamiento en Vigo, igual que esta desescalada que, por el momento, no le deja ver a su familia en Ourense. “A última vez que os vin foi no Entroido”, cuenta. Después de tres meses, las ganas de ver a sus seres queridos crecen: “Teño ganas de ver á miña familia, especialmente ao meu sobriño que aínda non ten un ano e non o vexo moito”, destaca. Esto último es lo que más desea e incluso bromea con ello: “Xa non sabrá nin quen son”. Pese a todo, su tiempo de confinamiento fue llevadero con sus compañeros de piso y consigo mismo. La mejora de la situación puede propiciar la movilidad: “Non son ningún experto, pero vendo que ata os bares abren e que estamos na mesma fase, os desprazamentos igual deberían permitilos”, opina. Pese a ello, defiende que lo más “importante” es la seguridad.

PILAR DÍAZ (lucense residente en Ourense): “Mis padres viven en la frontera, es un fastidio no poder ir"

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De A Barrela, en el municipio lucense de Carballedo, es Pilar Díaz. Tres años lleva ya en Ourense y, aunque la separen 27,5 kilómetros de su familia, es "raro" que no vaya por casa. El estado de alarma cambió su rutina: “La última vez que los vi fue en carnaval y a mis abuelos, que viven en A Fonsagrada, mucho más”, explica. Las ganas son cada vez mayores y el reencuentro se hace esperar: “Estoy deseosa de verlos, ya sea yendo yo allí o que lo hagan ellos aquí. Donde sea, pero que hacerlo posible”, afirma. Llegados a este punto, después de tres, no le importa aguantar “una semana más” y que sea algo “definitivo”. A sus abuelos, tardará más tiempo en visitarlos: “Por su edad tengo más miedo, pero con mis padres, que viven en la frontera con Ourense, no lo dudaré porque esto de no ir es un fastidio”, comenta.

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