SEXTA PROVINCIA CON MENOS INVERSIÓN
Ourense se sitúa a la cola de España en atracción de inversión extranjera
FALTA DE ATRACTIVO INDUSTRIAL
Ourense se limita a ver pasar las inversiones. La realidad es dura, pero lo cierto es que la provincia arrastra una incapacidad crónica para atraer capital extranjero debido a la falta de suelo industrial, las limitaciones logísticas y la escasez de potencia en la red eléctrica. Mientras las grandes multinacionales buscan destinos competitivos para instalar sus plantas, el tejido económico ourensano no logra captar el interés de las grandes empresas.
El contraste con el resto de la comunidad resulta evidente. Galicia atraviesa un periodo de intensa actividad empresarial gracias a la llegada constante de fondos destinados a la movilidad eléctrica, la tecnología o la energía. Sin embargo, en esta gran fiesta del capital exterior, la provincia ourensana sencillamente no está invitada y queda relegada al papel de mera espectadora frente al dinamismo del litoral y del norte gallego.
Los ejemplos de este flujo de capital se reparten por toda la geografía gallega. En la provincia de A Coruña, el fabricante chino SAIC Motor ha seleccionado el puerto exterior de Ferrol para su línea de ensamblaje y el municipio de As Pontes para su centro logístico y de componentes, un proyecto que iniciará sus obras en 2027 con una inversión de 200 millones de euros, la promesa de mil puestos de trabajo y una capacidad de producción de 120.000 vehículos anuales. En este mismo municipio coruñés avanza la planta de hidrógeno verde H2Pole, impulsada por la multinacional portuguesa EDP Renovables junto a la gallega Reganosa con 156 millones de inversión y que ya ha completado su evaluación ambiental.
En A Mariña lucense, la estadounidense Alcoa inyectó 75 millones en San Cibrao en la primavera de 2025. Al mismo tiempo, en el área de Vigo destacan grandes operaciones cerradas en el arranque de 2026, como la compra de la firma de servicios submarinos ACSM por la italiana Prysmian por más de 150 millones de euros, la adquisición de la tecnológica Marosa por la neerlandesa Wolters Kluwer por 112 millones o los constantes flujos hacia los proveedores de Stellantis en Balaídos. Frente a este despliegue de cientos de millones de euros, la provincia de Ourense apenas ha contabilizado poco más de 11 millones de euros en los últimos tres ejercicios.
Diversos factores explican esta brecha entre territorios, comenzando por la logística marítima, un ámbito donde parece comprobarse que sin mar no hay paraíso para las grandes inversiones internacionales. La ausencia de puertos comerciales resta atractivo a Ourense frente al litoral. A este hándicap se suma la escasez de parcelas industriales de gran dimensión preparadas con conexiones eléctricas de alta potencia, indispensables para acoger grandes instalaciones. En materia de transportes, aunque la provincia cuenta con la ventaja del AVE para viajeros, carece de plataformas intermodales de mercancías capaces de gestionar la carga pesada. Por último, las multinacionales se ven arrastradas por la inercia del Eje Atlántico, donde se concentran las sedes corporativas y los centros tecnológicos.
Esta falta de proyectos internacionales frena la apertura de nuevas industrias y limita la creación de empleo. Sin la llegada de grandes multinacionales, la provincia depende casi en exclusiva de la capacidad de sus empresas locales. De este modo, la brecha económica respecto a A Coruña y Pontevedra continúa agrandándose cada año, reduciendo el peso de Ourense y dejándola descolgada de los principales motores de desarrollo de la comunidad.n
Contenido patrocinado
También te puede interesar
SEXTA PROVINCIA CON MENOS INVERSIÓN
Ourense se sitúa a la cola de España en atracción de inversión extranjera
FALTA DE ATRACTIVO INDUSTRIAL
Ourense, una provincia incapaz de atraer grandes proyectos
PROVINCIA QUE MÁS CRECE EN ESPAÑA
Ourense bate su récord de pernoctaciones en verano
Lo último
Xabier R. Blanco
CLAVE GALICIA
Ana de Bande a todo gas
PODCAST Y VÍDEO
El primer café | Jueves, 24 de septiembre
Pilar Cernuda
CRÓNICA PERSONAL
Condenados a entenderse