Las villas ourensanas sacan las terrazas

DESESCALADA

Hosteleros de Carballiño, O Barco, Xinzo o Celanova se afanaban ayer en los preparativos para recibir hoy a los clientes - No todos empiezan a trabajar: se suman solicitudes de más espacio y mejores condiciones para tratar de cuadrar números

S.Pinal/J.Cruz/A.Rodríguez
Publicado: 11 may 2020 - 07:07 Actualizado: 11 may 2020 - 14:07
Dos hosteleras se afanan en la limpieza de la calle.
Dos hosteleras se afanan en la limpieza de la calle.

Los hosteleros de Carballiño eligieron la jornada del domingo para poner a punto sus locales con vistas a la reapertura de las terrazas en el día de hoy. No eran todos, pero en el centro de la villa del Arenteiro se podía observar cierto movimiento tanto en el interior como en el exterior de los establecimientos. Con mangueras en las calles y desinfectantes para mesas, sillas, máquinas de café y todo lo demás, con el fin de garantizar la mayor higiene y recibir a los primeros clientes tras casi dos meses de inactividad.

Ni ellos mismos sabían quienes abrirían hoy, pero apuntaban a algunos bares como el Estatequieto, Solaina, Aldara, O Pendello, Naila y Aldara, que empezarán a funcionar, mientras que otros han optado por esperar a otra fase de la desescalada.

Las predicciones del tiempo no son buenos y menos los augurios sobre la rentabilidad. Pero "aínda que non vai compensar, estamos perdendo cartos e polo menos poñémonos a facer algo e tamén damos un servicio porque os meus principais clientes son traballadores de bancos, xestorías, tendas...e gústalles tomar o seu café", apuntaba José Antonio Freijido, que dispondrá de seis mesas y prevé trabajar en un horario más reducido en la cafetería Aldara. Como él, otros hosteleros se han visto obligados a prescindir de los empleados y encargarse ellos mismos de servir a los clientes. "Os empleados, de momento, non pode ser",

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matizaba.

Lo mismo opinaba Andrés Iglesias, que empezará a funcionar con una de los dos cafeterías que regenta en el centro. "Para abrir o Ningures tería que dispor de empregados e nas condicións que se esixen non compensa. Abrimos unha das cafeterías porque traballaremos nós solos".

Por el contrario, Santi Pereira es uno de los que ha decidido esperar a que mejoren las condiciones de funcionamiento. En su pulpería-restaurante necesitaría cinco trabajadores para las 15 mesas que podría instalar. "Non me compensa os gastos se non se pode entrar, e se teño empleados en veñen días de choiva e frío, que fago?".

Lo que aún está sobre la mesa es la posibilidad de que dispongan de más espacio para poder colocar más mesas. La concejala de Servicios Públicos, Rosa Fuentes, apuntaba que los interesados deberán hacer una solicitud en el concello.

Ayer en la Plaza Maior de Xinzo, donde se concentran la mayoría de los bares, no se registraba ninguna actividad. Ni tan siquiera se veían mesas y sillas en las puertas de los locales. “Creo que la mayor parte van a esperar a que haga buen tiempo para habilitar las terrazas”, apuntó uno de los hosteleros. “De momento, vamos a trabajar con varias mesas, que tenemos bajo un toldo. Tengo previsto ampliar la terraza hacia el estacionamiento, pero de momento no lo voy hacer por el tiempo, porque está lloviendo. Una vez que haga buen tiempo ampliaremos las mesas”, señaló Luis Castro.

El Concello de Celanova peatonalizó el centro del casco urbano. Este domingo, los bares ya servían café para llevar a casa o consumir en la vía pública. “Hoy abriremos la terraza guardando las medidas de seguridad porque hay espacio suficiente en la plaza”, aseguró uno de los hosteleros

La hostelería de O Barco de Valdeorras está dividida ante la posibilidad de abrir las terrazas. “Muchos locales no van a abrir”, explicó Manuel Ángel Fernández, dueño del café teatro Bajo 5. Este grupo de empresarios agradece las ayudas que el Concello concedió a comerciantes y hosteleros, como la condonación de las tasas de este año o la entrega de materiales de protección. Algunas fueron sugeridas por los propios hosteleros, pero consideran que no son suficientes para reanudar la actividad, ya que las estimaciones iniciales dicen que una veintena seguirá cerrada al público. “La rentabilidad es nula y el concello tiene posibilidad de dar más superficie”, comentó Manuel Ángel Fernández.

Cerrar durante casi dos meses castigó a la hostelería barquense y no solo a los propietarios de los locales, también a sus empleados. “No cobraron los ERTE y no tienen recursos”, añadió.

Estos hosteleros, que pretenden constituir una asociación de toda Valdeorras, subrayan su deseo de abrir a la mayor brevedad y confían en que sus propuestas sean atendidas por el alcalde, Alfredo García, en la reunión que mantendrán esta semana, después de que la situación sea debatida en la junta de portavoces programada para este lunes.

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