La hazaña de los policías Roberto, Ricardo y Rubén, adentrarse a ciegas en el fuego para salvar tres vidas en Cualedro: "Antes de entrar pensei nos meus fillos"

GRANJA INCENDIADA

Roberto González Álvarez, Ricardo Domínguez Feijóo y Rubén Ogando Fernández fueron los tres policías que lograron salvar en agosto de 2025 a tres personas de una granja de Cualedro en la que las llamas estaban muy cerca y el humo impedía ver.

Ricardo Domínguez, Rubén Ogando y Roberto González posan frente a la Comisaría de Ourense.
Ricardo Domínguez, Rubén Ogando y Roberto González posan frente a la Comisaría de Ourense. | MIGUEL ÁNGEL

La lucha en el verano de 2025 contra los peores incendios desde que hay registros está llena de historias heroicas. Una de ellas la protagonizaron Roberto González Álvarez, Ricardo Domínguez Feijóo y Rubén Ogando Fernández. El primero de ellos es policía nacional, mientras los otros dos están en la Unidad de Policía Nacional Adscrita de Galicia.

Todo comenzó con un encargo para Lince 43, el indicativo de la Xunta de la patrulla formada por Ricardo y Rubén. “Tan pronto chegamos a comisaría ás tres da tarde, o xefe dinos: ‘Tirade para a zona de Cualedro porque hai un incendio que está preto de casas’. Cando chegamos alí, mándannos a Santa Baia de Montes, onde estaba a chegar o lume ás vivendas” cuenta Ricardo Domínguez. Era 14 de agosto y el fuego en Oímbra ya estaba descontrolado.

“Había mucha tensión, los vecinos evidentemente estaban muy nerviosos. Y bueno, en ese momento nos encontramos con Roberto, compañero de Verín, que lo conocemos del trabajo, y fue el que nos dijo: ‘Oye, está ardiendo muy cerca de una granja de un gran amigo mío, de una explotación de cabras y ovejas’. Le dije que montase con nosotros y nos guiase hasta allí”, recuerda Rubén Ogando Fernández

Roberto estaba de vacaciones, pero no dudó ni un segundo en acudir a ayudar a sus vecinos, ya que su cooperación podía ser fundamental porque él conoce la zona como la palma de su mano. Al llegar, el fuego estaba alrededor de la granja y tuvieron que desalojar el lugar, aunque no fue fácil porque algunos no se querían ir. “Ao final as ovellas e as cabras son a súa vida”, apunta Ricardo Domínguez.

Nuevo rescate

Sin embargo, la tarde se iba a complicar mucho más para la patrulla Lince 43 y Roberto. El propietario de la granja les informó de que había recibido la llamada de su mujer, quien estaba en otra explotación con el fuego pisándole los talones. El hombre se marchó muy nervioso hasta el lugar y los agentes fueron tras él.

“Antes de llegar a la granja ya no se veía con el humo. Él llevaba un tractor muy grande, pero no fue capaz de acceder. Entonces, al verle ir marcha atrás, nos pidió por favor que fuésemos a sacar a la mujer, que estaba atrapada”, explica Roberto González.

Los tres agentes entraron por la parte sur, pero allí no localizaron a nadie y tampoco escucharon pedir ayuda. “Hubo un momento en que ya no dábamos respirado, tuvimos que subir al coche y retroceder tres zancadas porque nos ahogábamos. Volvimos a salir, pero era insostenible y, aparte, tampoco teníamos la certeza de si había alguien en la granja”, rememora González.

Al salir, a unos 200 metros, se encontraron con el marido y la hermana de la mujer que supuestamente estaba atrapada. Ambos le pidieron que por favor la sacasen, indicándoles los agentes que estuvieran dentro y no vieran a nadie. En ese momento, resultó clave la llamada a la afectada, quien les explicó que estaban tres personas asediadas por el fuego.

Volvieron marcha atrás y con una visibilidad casi nula. Ahí entro en juego el conocimiento de la zona que tiene Roberto, quien iba en la parte trasera del vehículo y con la puerta abierta indicándoles. “Cuando llegamos pusimos los medios acústicos, saltamos a por ellos y los recogimos”, relata González.

“La mejor manera de describir la situación es que el marido con un tractor enorme y una pala bestial no fue capaz, también estaba otro hermano con una excavadora y tampoco pudo”, añade.

Con el fuego en los talones

El trabajo aún no estaba hecho, ya que quedaba salir del lugar con el humo impidiéndoles la visión y el fuego a escasos metros. “En todo momento unha patrulla da Garda Civil deunos cobertura. Nós fixemos a intervención, sacamos á xente, pero tiñamos a cobertura de dous gardas civís da USECIC de A Coruña, que en todo momento viñeron detrás nosa e apoiáronnos. Porque se nós, saíndo, non vemos e metémonos na cuneta, temos outro vehículo para poder saír. Iso era moi importante”, explica Ricardo Domínguez.

La situación era límite y los tres rescatados, como es lógico, estaban muy asustados. Uno de ellos, un joven inglés iba a ser padre y tenía miedo de que el fuego les alcanzase y no poder nunca conocer a su hijo.

Finalmente, tras tener que parar en varias ocasiones, lograron llegar a un lugar seguro. Tras ello, los llevaron al hospital de Verín porque los medios sanitarios iban a tardar debido al altísimo volumen de trabajo de las ambulancias en ese momento. Tenían dificultades respiratorias y ansiedad, pero eso no impidió que les diesen las gracias a los agentes por sacarlos de allí. Una vez los dejaron en el centro médico, la misión quedó cumplida con éxito.

"Volvería entrar"

La actuación límite llevada a cabo en agosto de 2025 por Roberto González Álvarez, Ricardo Domínguez Feijóo y Rubén Ogando Fernández les llevó a conseguir dos grandes reconocimientos a principios de este año. Por parte de la Policía Nacional recibieron el distintivo rojo -uno de los más preciados dentro del Cuerpo- y también la Xunta de Galicia los reconoció con la medalla de plata.

“Después de un servicio como este que te lo reconozcan la verdad es que te satisface”, cuenta Rubén Ogando. “A medalla vermella para calquer compañeiro da Policía Nacional é o máis grande”, apunta Ricardo Domínguez.

Han pasado meses desde aquel rescate, definido en su momento por una de las mujeres que estaba atrapada como “heroico”, pero analizándolo con perspectiva no tienen ninguna duda de que si se encontrasen con otra situación similar actuarían de la misma manera pese al riesgo para su vida.

“Eu antes de entrar pensei nos meus fillos, é a realidade. Teño tres, dous de 21 e un de 10, e pensas: ‘A ver se saímos de aquí’. Eu volvería entrar hoxe, son policía nacional e lévoo dentro, polo que, sen dúbida, volvería entrar se sei que hai xente dentro e todos os que están na Comisaría farían o mesmo, téñoo claro”, confiesa Ricardo Domínguez.

Ellos no tuvieron tiempo para celebrar la actuación que realizaron el 14 de agosto. Al día siguiente, la patrulla Lince 43 -formada por Ricardo y Rubén- ya se puso otra vez manos a la obra. “Decretouse un incendio forestal na zona de Valdeorras e os compañeiros e nós dándoo todo outra vez”, recuerda Domínguez. “Que quede clara unha cousa, había medios, pero cando hai tantos incendios, pois é imposible”, recalca.

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