Los vínculos ourensanos y granadinos de Camilo José Cela

EXPOSICIÓN CONMEMORATIVA

La exposición “Cela, Guadix e Celanova” fue inaugurada ayer en el Liceo de Ourense. La muestra no solo revela los vínculos genealógicos y amistosos del Nobel padronés con Ourense, sino que arroja luz sobre la compleja relación del escritor con la censura.

Antonio Piñeiro explicando al público elementos de la exposición “Cela, Guadix e Celanova”.
Antonio Piñeiro explicando al público elementos de la exposición “Cela, Guadix e Celanova”. | Miguel Ángel

La relación del Premio Nobel de Literatura Camilo José Cela (1916-2002) con la provincia de Ourense rebasa el ámbito de la ficción para instalarse en la realidad. Más allá de la “señorita Elvirita” que aparece en “La Colmena” con un pasado vinculado a una casa de citas ubicada en la rúa Villar, el novelista tuvo raíces familiares en Ourense y una serie de contactos personales con varios celanoveses ilustres. Estos y otros elementos poco conocidos de su biografía quedaron revelados al público en la exposición “Cela, Guadix e Celanova” que tuvo lugar en la tarde de ayer en el Liceo de Ourense.

Comisarió la exposición Antonio Piñeiro, secretario de la Fundación Curros Enríquez, quien explicó al público asistente los lazos consanguíneos de los bisabuelos de Cela con Celanova. “Cela tuvo una relación estrecha con la familia Fernández Losada, con quienes estaba emparentado por vía paterna, y con varios ourensanos, como son los casos del beato Jacobo Fernández y Celso Emilio Ferreiro, con quien sostuvo una amistad que se prolongó durante décadas”, comentó Piñeiro.

La relación Cela-Guadix

Una cantidad considerable del material se relaciona con el marco del vigésimo aniversario del hermanamiento Celanova-Guadix. Ello funciona como una coincidencia oportuna para que los espectadores aprecien un vínculo doble hasta ahora inédito; por un lado las relaciones de parentesco y amistad de Cela con Ourense, especialmente con Celanova; y por otro la cercanía afectuosa del Nobel con Juan Aparicio López, quien fuera oriundo de Guadix y célebre por su ejercicio como censor de prensa entre 1941 y 1957. Esta relación, explicada por el fotógrafo accitano Torcuato Fandila García, albacea del archivo personal de Aparicio, aparece fuertemente documentada en la exposición a través de fotografías, telegramas, postales y cartas cruzadas entre Cela y Aparicio López.

El centenar de documentos constituye un viaje a los entresijos de la historia. El tono de cordialidad y cercanía cuestiona la postura de los biógrafos de Camilo José Cela, quienes a partir de las complejas relaciones del escritor con la censura, se han empeñado en reseñar un vínculo de tensión con Aparicio López, el cual queda desmentido en esta colección que ve la luz gracias al vínculo Celanova-Guadix.

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