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Berlín apunta directamente hacia Moscú como responsable de una campaña para dividir a la sociedad alemana y fomentar la desconfianza a través de iniciativas de desinformación, pero también mediante ataques cibernéticos que llegaron a afectar al tráfico aéreo en agosto de 2024. Además, otros actos de sabotaje e injerencias en las elecciones de 2025, en las que se designaron los miembros del Bundestag (la cámara baja), completan el cuadro de acusaciones que han motivado que el gobierno germano llame a consultas al embajador ruso en el país.
"Se puede afirmar con certeza que, a través de la campaña Storm 1516, Rusia intentó influir en las últimas elecciones federales y de manera continua en los asuntos internos de Alemania", ha apuntado un portavoz del ministerio de Exteriores, quien ha indicado que las campañas de desinformación rusas se han dirigido principalmente a desacreditar al canciller alemán, Friedrich Merz, pero también al que fuera vicecanciller en el anterior gobierno, Robert Habeck.
Además, ha hecho hincapié en la "escalada" de esta guerra híbrida por parte de Rusia en Alemania, si bien este tipo de ataques también han sido denunciados por otros países europeos; particularmente los bálticos, pero también Polonia. La conclusión, por tanto, para el gobierno alemán es que Rusia supone "una amenaza" para la seguridad de Europa, y "no solo por la guerra de agresión contra Ucrania".
Estas críticas llegan pocas horas después de que, en el marco de una visita a Alemania, el secretario general de la OTAN alertase del peligro que constituye el gigante soviético para el continente. De hecho, Mark Rutte llegó a advertir de que la alianza atlántica es "el próximo objetivo" de Putin y de que Rusia estará lista para atacar dentro de, aproximadamente, cinco años.
La respuesta de Moscú a las acusaciones ha sido tacharlas de "infundadas y absurdas" y advertir de que parecen "dirigidas a incitar el sentimiento antirruso en Alemania". "Nuestro país no representa una amenaza para los Estados europeos", ha asegurado la embajada rusa a través de un comunicado, en el que ha niega también todos los hechos y desliga a sus servicios de inteligencia de cualquier acto de piratería informática.
Y, pese a reclamar que se relaje la retórica antirrusa, ha empleado expresiones contundentes para criticar al gobierno alemán. Concretamente, por su postura a favor de la utilización de los activos rusos congelados para conceder un préstamo a Ucrania, de la que ha tratado de convencer a los socios comunitarios.
"Cualquier transacción que involucre activos soberanos rusos no coordinada con Moscú constituiría un robo, independientemente de las maniobras retóricas empleadas en Berlín y Bruselas", ha remarcado el embajador ruso, para quien esta maniobra supondría "un delito sin precedentes en la historia mundial. Y, como ha advertido, en línea con el discurso del Kremlin, "inevitablemente acarrearía consecuencias legales y reputacionales muy negativas para la Unión Europea".
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