Cerca de 50.000 personas cruzaron ayer de Marruecos a Ceuta y 24 murieron en el intento
CRISIS MIGRATORIA
Finlandia secunda a Italia y pide excluir a España del espacio Schengen, mientras Francia refuerza los controles en la frontera y Von der Leyen reclama que se programen "con rapidez" los retornos de los migrantes
Unas 49.000 personas cruzaron ayer desde Marruecos a Ceuta de forma irregular, según las primeras estimaciones oficiales del último episodio de crisis migratoria entre el país africano y las ciudades autónomas españolas en el que —por el momento— se tiene constancia de que un total de 24 personas perdieron la vida intentando alcanzar la costa.
La cifra de los migrantes que lograron entrar en territorio español todavía ha sido ratificada, pero procede de los cálculos del Departamento de Seguridad Nacional, un organismo dependiente del ministerio de Presidencia. En esta primera versión del documento, que fue publicada y posteriormente eliminada, no se recogen los números de los que entraron a través de Melilla, donde anoche se cerraron las fronteras para impedir una nueva avalancha de entradas irregulares tras el paso de varios cientos de personas.
Una barrera de contención
Mientras tanto, el presidente del gobierno de España, Pedro Sánchez, se encuentra ya en Ceuta, donde ha sido recibido con protestas y abucheos por decenas de ciudadanos. Desde allí, ha anunciado la creación de una barrera de contención con boyas en el mar para frenar este tipo de aluviones y se ha mantenido en la misma línea discursiva sobre la "colaboración" que está ofreciendo Marruecos durante esta crisis.
De hecho, ha culpado a las mafias por organizar este tipo de entradas masivas, aprovechando la reciente sentencia del Tribunal Supremo que impide la devolución en caliente de las personas que llegan a nado, sin violar ninguna barrera física; algo que podría cambiar si finalmente se instala ese dique de boyas.
Cierre de fronteras
Con todo, la política migratoria del gobierno de España ha sido puesta en cuestión por varios gobiernos europeos. La primera crítica llegó de Italia, cuya primera ministra, Giorgia Meloni, planteó ayer el cierre del espacio Schengen en España para evitar que el enorme flujo migratorio acabe expandiéndose, y esa visión ha sido secundada hoy mismo por dos ministras de Finlandia. Mientras, desde Francia, su ministro de Interior ha anunciado el refuerzo de los controles en la frontera con la península ibérica.
Por su parte, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha tachado este viernes de "inaceptables" las imágenes de la crisis migratoria en Ceuta y ha reclamado "frenar de inmediato los cruces peligrosos" y programar el retorno "con rapidez". "No podemos permitir que nadie entre en nuestra Unión sin respetar nuestras normas", ha señalado la jefa del ejecutivo comunitario.
Críticas en España
Dentro del país, el líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, ha criticado la "debilidad" con la que ha reaccionado el gobierno ante esta crisis y le ha exigido que defienda la integridad territorial y la seguridad nacional a través de los instrumentos previstos en el ordenamiento jurídico, como la declaración de Ceuta como situación de interés para la seguridad nacional.
Esta figura, regulada en el artículo 23 de la Ley de seguridad nacional, permitiría al gobierno tomar el control sobre la ciudad autónoma, nombrar a una "autoridad funcional" para dirigir y coordinar las actuaciones que procedan y movilizar medios tanto públicos como privados para ello, pero en ningún caso podría implicar la "suspensión de derechos fundamentales" de los ciudadanos.
Más duro ha sido el referente de la ultraderecha, Santiago Abascal, que ha apelado a los españoles para que tomen las riendas. "¡Hay que echarlos ya! ¡A todos! Con los medios que sea. Y, si el gobierno no lo hace, tendrán que ser los españoles solos", ha publicado en sus redes sociales, mientras el resto de la ultraderecha europea ha cargado contra la política migratoria de Sánchez.
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