China se abre a comprar petróleo a Estados Unidos, pero anticipa "conflictos" si apoya a Taiwán
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Trump invita a Xi a Washington en septiembre en respuesta a su apelación para "ser socios, no rivales". La Casa Blanca asegura que ambos líderes concuerdan en que Irán no puede tener armas nucleares ni imponer peajes para atravesar el estrecho de Ormuz
"Deberíamos ser socios, no rivales". Con esta frase, y un mensaje de entendimiento y cooperación, Xi Jinping ha dado la bienvenida a Donald Trump a China, en unos primeros encuentros que han servido para poner sobre la mesa los principales asuntos que ambos mandatarios llevaban en cartera: los acuerdos comerciales, la cuestión de Taiwán y la guerra en Irán. Sin embargo, a pesar de que los primeros compases de la cumbre permiten constatar el acercamiento entre ambas potencias, el líder asiático no ha dudado en advertir al norteamericano sobre las consecuencias de sus acuerdos con Taipéi.
Para Pekín, la venta de armas a la isla del Pacífico constituye el principal escollo en sus relaciones con Washington, de modo que su mandatario ha anticipado al magnate que "surgirán fricciones e incluso conflictos" si continúa por esa senda, que desemboca en "una situación muy peligrosa". "La independencia de Taiwán y la paz en el estrecho de Taiwán son incompatibles", le ha planteado, según recoge la agencia oficial china, en el contexto de un pacto por el que Estados Unidos suministrará material de defensa a Taiwán por valor de 40.000 millones de dólares.
La Casa Blanca no ha informado sobre si estas advertencias del presidente Xi motivarán cambios en la política exterior de Estados Unidos en relación con la isla cuya soberanía reclama China. En cambio, el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, aseguró, en declaraciones a la CNBC, que Trump comprende la delicadeza del asunto y todo lo que "hay en juego".
Y si para China es capital la cuestión taiwanesa, para Estados Unidos lo es la situación generada en Oriente Próximo a raíz de su incursión militar en Irán de la mano de Israel. De hecho, horas antes de la cumbre de líderes, el secretario de Estado de Trump, Marco Rubio, ya había anunciado que tratarían de convencer al gobierno asiático para que desempeñase un rol "más activo" en relación a la resolución del conflicto como aliado que es de Teherán.
Al respecto, según ha difundido Washington, el presidente Xi habría concordado con Trump en que Irán no puede desarrollar armamento nuclear. Asimismo, ambas partes han insistido en la importancia —ya expresada en público por las autoridades del país asiático— de que el estrecho de Ormuz se mantenga abierto, y habrían coincidido también al rechazar que el paso por ese punto pueda estar condicionado al pago de un peaje a la república islámica. Al hilo de ello, la Casa Blanca ha informado de que el líder del gigante asiático ha mostrado su "interés" en comprar petróleo norteamericano, en un intento de reducir su dependencia del flujo procedente del golfo Pérsico.
Sin salir del plano comercial, desde la base de "una relación de estabilidad estratégica", como la ha definido Xi Jinping, Trump ha autorizado a Nvidia a comercializar en el país asiático su segundo chip más potente y China ha abierto la puerta a incrementar las compras de productos agrícolas estadounidenses.
No han sido los únicos avances: en una cumbre a la que Trump ha llegado con una veintena de los principales empresarios de su país, que acudieron a la cita para "presentar sus respetos" tanto a China como a su presidente en un intento de abrir mercado, Xi anunciado una etapa de "cooperación mutuamente beneficiosa". "Las empresas de Estados Unidos disfrutarán de perspectivas aún más amplias", ha garantizado, según Xinhua.
Invitación a Washington
En el marco de una ceremoniosa recepción a Donald Trump, el dirigente comunista ha apelado al magnate republicano para mantener la colaboración como pilar fundamental. "Espero trabajar con usted para conducir el gran barco de las relaciones China-Estados Unidos, a fin de hacer de 2026 un año histórico y emblemático que abra un nuevo capítulo en nuestros vínculos bilaterales", ha manifestado.
En respuesta, el neoyorquino ha señalado como "valores compartidos" entre ambas naciones el esfuerzo y el trabajo duro, y ha apostado por construir desde esa base "un futuro de mayor prosperidad, cooperación, felicidad y paz". Y, tras exhibir su orgullo por poder considerarse "amigo" del presidente chino, brindó por él y por el "gran país" que es China antes de invitar a Xi a Washington el próximo 24 de septiembre.
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