Irán, sin apoyo militar de Rusia y China: ¿se redefine el mapa global?

ATAQUE A IRÁN

El hecho de que Rusia y China no hayan prestado ayuda militar a Irán demuestra que las alianzas en el flanco oriental son más limitadas y pragmáticas que los férreos compromisos occidentales

Ataque de Estados Unidos e Israel sobre Teherán
Ataque de Estados Unidos e Israel sobre Teherán | Tasnim News Agency

Asediado ante los ataques de Israel y Estados Unidos, dos de las principales potencias militares del mundo, y sin más auxilio que el de la milicia chií de Hezbolá, el gobierno de Irán clamó durante la tercera jornada de esta ofensiva contra la "indiferencia" del orden internacional. Su grito no se dirigía solo a Naciones Unidas, organización de la cual la república islámica es uno de sus miembros fundadores; sino que ponía negro sobre blanco la falta de apoyo por parte de sus principales aliados estratégicos, Rusia y China, cuyas aportaciones una vez iniciados los bombardeos se redujeron a un par de enfáticas declaraciones críticas.

Esta situación no es nueva, sino que repite como si de un patrón se tratara lo ocurrido en junio del pasado año: el ataque de Washington y Tel Aviv sobre Teherán, acaecido igualmente durante las negociaciones sobre el programa nuclear iraní —si bien de menor intensidad y focalizado en las instalaciones que albergaban el desarrollo armamentístico del país asiático— tampoco recibió respuesta militar de Moscú o Pekín, aunque de nuevo sí mereció reproches diplomáticos y políticos por parte de sus autoridades. En un análisis general, cabe señalar que la primera razón para ello es que, a diferencia de las férreas alianzas occidentales, por las que una agresión a un miembro de la OTAN puede desencadenar la reacción de todo el bloque, en el eje oriental los vínculos son más líquidos y no imponen tales obligaciones a sus socios, con relaciones más limitadas y pragmáticas.

Rusia prioriza sus necesidades

En el caso de Rusia, después del anterior ataque contra Irán, el Washington Institute analizaba que el Kremlin siempre prioriza sus propias necesidades y evita la sobreinversión en cualquier relación.

Esa lectura emitida hace más de ocho meses por el think tank norteamericano es "perfectamente aplicable ahora", según ha explicado a La Región Internacional una fuente diplomática con amplia experiencia: en este momento, todas sus energías están concentradas en sus intentos de invadir Ucrania, con una dura campaña militar contra el bloque europeo que sobrepasa ya los cuatro años de duración. Además, en un momento en que la posición de Estados Unidos se antoja clave para resolver la que aparece ya como la mayor contienda desde la II Guerra Mundial, en el Kremlin prefieren evitar un enfrentamiento directo con la administración Trump.

Así pues, más allá de reclamar el cese de la ofensiva contra la república islámica, los soviéticos han antepuesto sus prioridades internas a la defensa bélica de Irán; una maniobra que, de llevarse a cabo, supondría escalar todavía más un conflicto con una ya amplia repercusión.

Con todo, la dinámica de resguardarse de nuevas operaciones militares está suponiendo para Rusia un incremento de su aislamiento internacional, toda vez que las injerencias estadounidenses en Siria o Venezuela —con Cuba en el punto de mira— están suprimiendo sus ya escasas alianzas sobre el tablero.

Intereses económicos de China

Los motivos de Xi Jinping para no interferir en la agresión contra Irán, en cambio, difieren sustancialmente de los de Vladimir Putin. Cuestiones comerciales junto con el cálculo del riesgo que implicaría un enfrentamiento con la primera potencia militar del mundo han hecho decantar la balanza de un país de por sí poco proclive a embarcarse en conflictos bélicos; que prefiere observar cómo la tensión en el océano Índico mantiene los riesgos alejados del Pacífico.

A pesar de ser uno de los países más perjudicados por el cierre del estrecho de Ormuz, dado que la mayor parte del petróleo que sale del golfo Pérsico se dirige hacia Asia, salir en defensa de Irán podría tener importantes repercusiones sobre sus intereses económicos en la región, donde mantiene lucrativos acuerdos con otros países.

¿Un mundo multipolar?

Con este panorama, según los expertos consultados, la ausencia militar de Rusia y China al lado de Irán no debe ser interpretada como una ruptura del orden multipolar que dejaría todo el poder en manos de Estados Unidos, sino, en todo caso, como "una redefinición" del escenario.

El sistema de alianzas actual no permite componer "un sistema de bloques cerrados", como en la Guerra Fría, sino que fluctúa de forma sectorial y lleva a los distintos países a tener en cuenta en cada momento el interés (o el coste) político, económico o diplomático de los pasos a seguir.

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