Stanford enseña la sala blanca donde nacen los chips del futuro

Investigación

La universidad estadounidense abre las puertas de una de sus instalaciones más avanzadas para el desarrollo de semiconductores, fotónica y tecnologías cuánticas, en plena estrategia del país para reforzar su liderazgo en semiconductores y tecnologías avanzadas

La sala blanca de Stanford permite fabricar y probar prototipos de chips
La sala blanca de Stanford permite fabricar y probar prototipos de chips | Stanford

Los laboratorios donde se diseñan las próximas generaciones de chips rara vez pueden verse desde dentro. Por eso, la Universidad de Stanford ha decidido mostrar el funcionamiento de su Nanopatterning Cleanroom, una sala blanca equipada con tecnología capaz de fabricar estructuras y dispositivos a escala nanométrica que servirán de base para futuras aplicaciones en inteligencia artificial, computación cuántica, comunicaciones ópticas o sensores biomédicos.

Fabricación de chips en la sala blanca de Stanford
Fabricación de chips en la sala blanca de Stanford | Stanford

La instalación, tal y como puede verse en el video difundido por la universidad, está concebida como una infraestructura abierta para investigadores universitarios, centros tecnológicos, startups y empresas, y en ella se desarrollan y prueban los primeros prototipos de chips y otros dispositivos antes de su posible fabricación a gran escala. De este modo, se convierte en un elemento clave para acelerar la transferencia de la investigación a la industria, es decir, para acortar el camino entre el laboratorio y el mercado.

Actualmente, estas instalaciones dan servicio a más de 600 investigadores al año, y la difusión del video coincide en un momento en que se está llevando a cabo una ampliación de su capacidad, con nuevos equipos y espacios.

Esa apuesta supone una muestra más de cómo Estados Unidos está trabajando para reforzar su ecosistema de semiconductores mediante inversiones públicas y privadas en investigación, fabricación y desarrollo tecnológico. De hecho, además de este refuerzo, en los últimos años se han anunciado nuevas plantas de TSMC en Arizona, nuevos proyectos de Intel en Ohio y Arizona y la expansión de Micron Technology en Nueva York e Idaho.

Con ello, Estados Unidos busca reforzar toda la cadena de valor de los semiconductores, desde la investigación universitaria y el desarrollo de prototipos hasta la fabricación industrial de los chips que impulsarán la inteligencia artificial y otras tecnologías estratégicas. Y su propósito es doble: por un lado, reforzar el liderazgo tecnológico del país y, por el otro, reducir la dependencia de la producción asiática.

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