El BCE pausa los tipos pese a los riesgos inflacionistas y anticipa otra subida a final de año

política monetaria

La institución monetaria opta por la prudencia hasta contar con el escenario macroeconómico, antes de la reunión de diciembre: "Estamos en una posición suficientemente buena como para esperar información adicional"

Sede del BCE en Frankfurt
Sede del BCE en Frankfurt | Michael Brandt

Al igual que hizo ayer la Reserva Federal de Estados Unidos, el Banco Central Europeo ha decidido no modificar los tipos de interés, de modo que se sitúan en una horquilla de entre el 2,5% y el 2,9%, a pesar de su preocupación por los riesgos inflacionistas en el corto plazo. No obstante, anticipa ya una nueva subida en la última reunión antes de que termine el año, en línea con las aprobadas en septiembre y junio.

Con la decisión tomada hoy, pese al repunte de la inflación en septiembre a niveles no vistos en los últimos tres años (hasta el 3,8%), la institución de política monetaria opta por esperar a la elaboración del nuevo escenario macroeconómico, que estará listo antes de la reunión de diciembre, para fundamentar su próximo paso. "Se tomó la decisión unánime de que estamos en una posición suficientemente buena como para esperar información adicional", ha justificado Christine Lagarde, la presidenta del BCE que hoy mismo anunció que en febrero presentará su renuncia al cargo.

En todo caso, ya ha avanzado que, "a menos que haya un acontecimiento importante, la dirección es bastante clara", dado el auge de los precios y el impacto negativo que puede tener sobre la actividad económica el elevado coste de los combustibles. Y es que, como ha recordado, su compromiso pasa por lograr una estabilización de la inflación en el 2% a medio plazo.

Al hilo de ello, los guardianes del euro han mantenido que la moneda se encuentra en buena posición para navegar la incertidumbre causada por el conflicto en Oriente Próximo, que mantiene el barril de petróleo por encima de los 110 dólares, pero han advertido de que los efectos de esta perturbación energética "aún no se han materializado plenamente". De ahí que aguardan que, de prolongarse esta situación, se acabe notando tanto una mayor subida de la inflación como un freno al crecimiento económico.

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