Las principales energéticas españolas arrancan 2026 con más beneficios y avanzan una nueva ofensiva inversora
Iberdrola, Repsol, Naturgy y Endesa mejoran sus resultados en el primer semestre y coinciden en reforzar sus planes de inversión, con las redes eléctricas y la transición energética como principales prioridades
Las grandes energéticas españolas se van de vacaciones con una mejora generalizada de sus resultados y un mensaje común al mercado: es momento de acelerar las inversiones para afrontar el aumento de la demanda eléctrica y la transición energética.
Pese al contexto geopolítico, dominado por la incertidumbre, y a la volatilidad de los precios de la energía, Iberdrola, Repsol, Naturgy y Endesa han presentado en los últimos días unos resultados semestrales que reflejan la fortaleza de sus negocios, con cuantiosos beneficios que superan los 9.000 millones de euros.
Iberdrola volvió a liderar el sector por volumen de beneficio tras ganar más de 4.300 millones de euros en el semestre, tras un auge cercano al 22%, mientras que Repsol se anotó una ganancia superior a los 2.200 millones de euros gracias a una subida del 265%. Endesa, por su parte, incrementó su resultado neto un 41%, hasta rozar los 1.500 millones, y Naturgy exhibió el balance más modesto: un repunte del 6% y unos beneficios de 1.215 millones de euros.
Inversiones
Pero más allá de las cifras, las cuatro cotizadas comparten una misma estrategia y coinciden en el destino del capital: la inversión.
Mientras la compañía que lidera Ignacio Sánchez Galán mantiene el mayor programa inversor del sector, centrado en redes eléctricas y energías renovables, la empresa que dirige Gianni Vittorio Armani ha anunciado también un fuerte incremento de la inversión en redes de distribución, favorecida por el nuevo marco regulatorio, y Francisco Reynés ya ha mostrado su intención de "aprovechar oportunidades que aporten valor" tras la entrada de Criteria como principal accionista. La firma a cargo de Josu Jon Imaz, por su parte, continúa con su línea de trabajo, basada en combinar el negocio tradicional con proyectos ligados a la descarbonización y a los combustibles de bajas emisiones.
El resultado es que el sector afronta la segunda mitad del año con una posición financiera sólida y con capacidad para sostener nuevos proyectos de infraestructuras energéticas.
De hecho, tras la compra de Caruna, la mayor distribuidora eléctrica de Finlandia, Iberdrola afronta ahora el cierre de la operación y la integración del activo, valorado en unos 5.000 millones de euros; y Repsol tiene en cartera proyectos como la ampliación de la central hidroeléctrica de bombeo Aguayo II, en Cantabria, por valor de unos 900 millones de euros.
Contenido patrocinado
También te puede interesar
Lo último