Panamá y el Ártico: las rutas clave que reclama Estados Unidos
Marco Rubio se reunirá esta semana con autoridades de Panamá, Dinamarca y Groenlandia
En vísperas de su segunda toma de posesión como presidente de Estados Unidos, Donald Trump comenzaba a perfilar ante los medios su ambiciones internacionales. El canal de Panamá y la isla danesa de Groenlandia aparecían entonces en su punto de mira, ya que, como alegaba, se trata de dos enclaves cruciales para los "intereses económicos" de su país. En pleno auge de la tensión con Europa a raíz de sus presiones por hacerse con el territorio ártico "por las buenas o por las malas", ambos asuntos estarán presentes en el debate público esta semana, a la vista de la agenda de reuniones del secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio.
En concreto, el responsable de asuntos exteriores de Estados Unidos recibirá mañana a su par panameño, y el miércoles le tocará el turno a su homólogo en Dinamarca acompañado de la responsable de ese mismo ámbito en el territorio autónomo de Groenlandia.
En las últimas semanas, las pretensiones de Trump sobre la isla ártica han puesto en alerta tanto a Europa como a la OTAN, máxime cuando el mandatario no ha dejado de insistir en que no descarta el uso de la fuerza militar para hacerse con ella, Y es que, como ha vuelto a decir hoy mismo, eso ocurrirá "de una forma o de otra". "Si no tomamos nosotros Groenlandia, lo harán Rusia o China. Y no voy a permitir que eso suceda", ha dicho a los periodistas a bordo del Air Force One, antes de, una vez más, insultar a Dinamarca y a toda la Alianza Atlántica al sostener que la actual estrategia de defensa de Groenlandia se basa en "dos trineos tirados por perros".
El malestar de la UE no hace mella en el neoyorquino, quien tampoco parece preocupado por la ruptura de la OTAN a consecuencia de una operación militar en territorio de un aliado. "Nos necesitan mucho más a nosotros de lo que nosotros los necesitamos a ellos", ha minimizado, tras apuntar que Estados Unidos "gasta mucho dinero" en una alianza que, como ya advirtió en días pasados, vería su potencia muy reducida si su país no formase parte de ella.
Más importante es para Estados Unidos la ubicación estratégica de Groenlandia para el control de los accesos al Atlántico Norte —con el avance del deshielo, la ruta ártica podría convertirse en el camino más rápido entre Europa y Asia—, además de la existencia de importantes yacimientos de tierras raras y una abundante cantidad de minerales estratégicos.
En cuanto a la infraestructura panameña, Trump ha asegurado que cuenta con un plan para recuperar su control desde que regresó a la Casa Blanca, pero de momento su administración parece limitarse a repetir el esquema empleado en Venezuela —el paso del narcotráfico— y parcialmente en Groenlandia —la presencia de China—. Frente a las acusaciones de Estados Unidos, el presidente de Panamá, José Raúl Mulino, ha reivindicado que el canal es "el principal activo" de su país y ha dejado claro que no cambiará de manos, ya que han sido sus propias inversiones las que le han dado la envergadura que hoy tiene.
"Logramos que el canal fuese nuestro, luego lo ampliamos y lo convertimos en un servicio clave y rentable para el mundo", llegó a destacar Mulino, en alusión a un paso estratégico de unos 80 kilómetros de longitud que conecta los océanos Atlántico y Pacífico y que cerró 2025 con un nuevo aumento de tráfico, hasta los 13.400 buques.
En la actualidad, el 6% del comercio global utiliza una infraestructura construida por Estados Unidos a principios del siglo XX, pero que Panamá ha tenido que adaptar al tamaño de los buques actuales desde que se materializó su traspaso a raíz de un acuerdo en 1977. Además, ahora mismo se encuentra en ejecución un túnel subterráneo por debajo del canal —a 65 metros bajo el nivel del mar— para el paso de una línea de metro.
Sin embargo, Trump ha reivindicado que el canal de Panamá fue construido por su país. "Fue la mayor inversión, en términos relativos, que este país haya hecho jamás", aseguró, y también "la más rentable", pues "gana muchísimo dinero" con los peajes que impone a los, aproximadamente, 36 buques que cruzan por sus instalaciones cada día.
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