El petróleo encara una fase de menor demanda este año y un exceso de oferta en 2027

ENERGÍA

La Agencia Internacional de la Energía apunta que la reapertura del estrecho de Ormuz aliviará el mercado de forma gradual, pero las reservas estratégicas de los países de la OCDE han caído a mínimos desde 1990

Bombas de extracción de petróleo en funcionamiento
Bombas de extracción de petróleo en funcionamiento | Mohssen Assanimoghaddam

La Agencia Internacional de la Energía ha revisado a la baja de forma significativa sus previsiones para el mercado petrolero en 2026. Según sus cálculos, la demanda mundial caerá en 1,1 millones de barriles al día, lo que supone una corrección de 700.000 barriles diarios de crudo con respecto a su anterior informe, y refleja el impacto combinado del encarecimiento del petróleo y las interrupciones del suministro debido al conflicto en Oriente Próximo.

A pesar de la caída que augura que se producirá este año, la entidad que dirige Fatih Birol prevé una recuperación parcial del mercado de cara al próximo ejercicio, cuando la demanda podría aumentar en dos millones de barriles al día, apoyada en dos factores: la mejoría económica y la bajada del precio del crudo que lleva aparejada la normalización de los flujos comerciales.

Esa recuperación, no obstante, no evitará que exista un importante excedente de oferta. De hecho, el organismo apunta que la producción mundial caerá en 2026 hasta los 102,4 millones de barriles diarios, lastrada por las pérdidas de suministro en el golfo Pérsico; pero espera que el rebote del año próximo sitúe la producción en 110,3 millones de barriles cada día.

Así pues, a su juicio, esta coyuntura propiciará que se repongan las existencias agotadas o que se creen nuevas reservas estratégicas. Y es que, como ha señalado, pese a que la demanda cayó en mayo en 4,6 millones de barriles al día, las reservas siguen cayendo a un ritmo récord y se encuentran ya en su nivel más bajo desde diciembre de 1990

Reapertura de Ormuz

En este contexto, la Agencia Internacional de la Energía considera que la reapertura del estrecho de Ormuz allana el camino para la recuperación de las exportaciones, aunque todavía aprecia muchos riesgos. Entre ellos, alude a las limitaciones operativas y políticas, incluido el prolongado proceso de desminado y la cuestión de los acuerdos de tránsito.

Con todo, apunta que si finalmente el viernes se firma el acuerdo y la estabilidad vuelve a la región, las exportaciones y la producción del Golfo deberían experimentar una recuperación gradual.

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