La IA barata irrumpe para cambiar el reparto del negocio tecnológico
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La aparición de modelos más económicos y abiertos acelerará la adopción de la inteligencia artificial, pero amenaza el poder de fijación de precios de sus desarrolladores, según BlackRock
La rápida reducción del coste de la inteligencia artificial está empezando a alterar el reparto del negocio tecnológico. La aparición de modelos más baratos y abiertos puede ampliar el uso de esta tecnología entre empresas y gobiernos, pero también reducir los márgenes de quienes desarrollan los sistemas más avanzados; una situación que BlackRock ya ha puesto bajo su lupa.
Así, en su último informe, concluye que las empresas optarán por sistemas más económicos para intentar contener una factura tecnológica creciente y advierte de que ese comportamiento favorece a los desarrolladores chinos. Tanto es así que los diez modelos más utilizados procedentes de China procesan ya alrededor de 23 billones de tokens semanales, frente a unos 12 billones en el caso de sus competidores estadounidenses, de acuerdo con los datos de OpenRouter citados en el documento.
En este escenario de creciente competencia, aunque la adopción de la IA continúe acelerándose —los cálculos de Gartner apuntan que crecerá este año un 63%, hasta los 64.000 millones de dólares—, los proveedores pueden ver erosionada su capacidad de mantener precios elevados y, con ello, su valoración bursátil.
Con esta posibilidad en mente, BlackRock vaticina que las primeras señales llegarán con las explicaciones de los grandes grupos tecnológicos sobre sus planes de inversión, la rentabilidad que esperan obtener de esas inversiones y el posible uso de modelos más baratos en sus plataformas. En la misma línea, la gestora apunta que también será relevante comprobar cómo responde el resto de empresas al aumento de los costes y qué soluciones eligen para incorporar la inteligencia artificial a sus operaciones.
Oportunidad inversora
Con todo, el informe sostiene que esta transformación no elimina la oportunidad para los inversores, sino que les obliga a cambiar el foco. De hecho, apuesta por fijarse más en la infraestructura necesaria para extender la inteligencia artificial que en las empresas que lo desarrollan. Así, los semiconductores, las empresas que construyen centros de datos o le aportan suministro eléctrico aparecen con más claridad en su radar.
La IA más barata, concluye, puede cambiar a los ganadores del sector sin frenar el crecimiento del conjunto del mercado. "La IA más barata cambia a los ganadores, no la tesis de inversión", sentencia el informe de BlackRock.
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