Rusia amenaza a Bélgica para impedir que la UE utilice los fondos rusos congelados

En el Kremlin son conscientes de que la oposición de Bélgica a utilizar los activos rusos congelados como préstamo para seguir financiando la guerra en Ucrania puede acabar cayendo ante la presión del bloque comunitario

El presidente de Rusia, Vladimir Putin
El presidente de Rusia, Vladimir Putin

En vísperas de la aprobación del vigésimo paquete de sanciones de la UE a Rusia, en el Kremlin son conscientes de que la oposición de Bélgica a utilizar los activos rusos congelados como préstamo para seguir financiando la guerra en Ucrania puede acabar cayendo ante la presión del bloque comunitario. Es por ello que el Kremlin ha vuelto a elevar la voz con la amenaza de que la capital de Europa tendrá que rendir cuentas "de una forma que no será fácil" si accede y permite la unanimidad necesaria para que esta medida salga adelante.

Pocos días después de que The Economist cifrase en 389.000 millones de dólares el gasto que tendrá que asumir Ucrania para continuar con la guerra cuatro años más, el servicio de inteligencia ruso ha dado por hecho que Europa no podrá sufragar ese coste porque el continente "está al borde de una crisis socioeconómica".

De ahí la relevancia del préstamo de 140.000 millones de euros a Ucrania que saldría de los activos rusos congelados, tal y como ha propuesto en varias ocasiones la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, pues evitaría a los Veintisiete mantener el desembolso de dinero para mantener la contienda. Además, ha argumentado en varias ocasiones que ese dinero no quedaría confiscado, sino que "Ucrania deberá devolverlo si Rusia paga las reparaciones" necesarias tras el fin de la contienda.

Si bien este planteamiento ha ido ganando adeptos dentro de la Unión, a día de hoy Bélgica es el principal escollo para su aprobación, dadas sus dudas sobre lo que podría ser una confiscación. "Si los países ven que el dinero de los bancos centrales puede desaparecer cuando los políticos europeos lo consideren oportuno, podrían decidir retirar sus reservas de la eurozona", defendía el primer ministro belga, Bart de Wever, hace apenas un mes en la cumbre informal de líderes europeos en Copenhague.

No obstante, en la cumbre del Consejo Europeo de finales de octubre, De Wever condicionó su apoyo a que la medida tenga una base legal sólida y a que cualquier deuda surgida del uso de ese dinero se mutualice entre todos los Estados miembros. Tras esta exposición se encuentra el temor del premier belga a que se responsabilice a su país de la utilización de esos fondos, toda vez que Euroclear, la plataforma que concentra el grueso de los activos rusos congelados, se encuentra en Bélgica.

"Temen tener que rendir cuentas, y con razón. Sin duda tendrán que hacerlo, y de una forma que no será fácil", ha advertido, en este escenario, el servicio ruso de inteligencia, a la vista de que el documento definitivo podría recalar sobre la mesa de los líderes de la Unión Europea en el tradicional Consejo Europeo del mes de diciembre.

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