Aday Mara, el último examen universitario

SUEÑOS DE OLIMPIA

Publicado: 06 abr 2026 - 05:45
El español de la Universidad de Michigan, Aday Mara, en la final four de la NCAA.
El español de la Universidad de Michigan, Aday Mara, en la final four de la NCAA. | Europa Press

El español Aday Mara afrontará esta madrugada el último examen para culminar una trayectoria universitaria en Estados Unidos con “cum laude”.

Su centro, la Universidad de Michigan disputa la final del campeonato estatal de baloncesto masculino (NCAA) contra la Universidad de Connecticut. En un recinto de 75.000 espectadores en Indianápolis, ante una audiencia estimada de 18 millones por televisión en el país.

El deporte en Estados Unidos separa las categorías de formación y las profesionales. Las formativas no dependen de clubes o federaciones, como aquí, sino de centros educativos.

La primera etapa es la competición de institutos (High School) hasta los 18 años. La segunda es la de Universidades (College) entre las que la NCAA (National Collegiate Athletic Association) reúne más de 24 deportes.

Aday Mara, junto a Maite Cazorla (2019), son los dos únicos españoles en jugar una “Final Four”. Si su equipo gana, será el primer campeón español NCAA.

Hasta el cambio realizado en la presente temporada, las normas de la NCAA exigían el estricto amateurismo a sus participantes. Al término de la carrera universitaria, el atleta ya es aspirante y elegible por un club profesional, que en el caso de las grandes ligas se realizaba por un proceso denominado “Draft”.

El ‘Draft’ impide que un jugador negocie o escoja su club preferido, si no que da prioridad a un club determinado -generalmente el peor de la liga- para fichar al mejor universitario. Un concepto que iguala la competición y que en España es inconcebible.

La NCAA causa pasión en Estados Unidos. Por momentos, más que la NBA, al ser un baloncesto más imprevisible, cercano y propenso a las sorpresas.

Aday Mara, junto a Maite Cazorla (2019), son los dos únicos españoles en jugar una “Final Four”. Si su equipo gana, será el primer campeón español NCAA.

Bird vs Magic, con medio país tras el televisor

Magic Johnson y Larry Bird (primero y segundo por la izquierda) en la final de 1979.
Magic Johnson y Larry Bird (primero y segundo por la izquierda) en la final de 1979. | Europa Press

Hasta el sexto partido de la final NBA del año 1998, la de los míticos Chicago Bulls de Jordan contra los Utah Jazz, el encuentro de baloncesto con mayor audiencia televisiva era uno de la NCAA.

Un evento histórico. La final de 1979 entre Michigan State, liderado por Magic Johnson e Indiana State, liderada por Larry Bird. El duelo decisivo entre los dos jugadores más prometedores de su generación.

Indiana State llegó a la final de Utah invicto, con 33 victorias. Michigan lo hizo con un récord de 24-6. Ambos eran buenos equipos, pero el talento descomunal y la ya incipiente rivalidad entre Magic y Bird suscitaron tal interés, que la final se convirtió en la cita deportiva del año.

Hubo 35 millones de espectadores permanentes en el canal NBC, con picos de hasta 40 millones. Se estimó que dos de cada cinco televisores del país sintonizaron la final.

Ganó Michigan State (75-64) siendo Magic elegido el mejor jugador. Sorprendiendo a una muy confiada Indiana, según los testimonios de los protagonistas, años después. Fue una tremenda decepción para un voraz competidor como Bird.

La audiencia televisiva batió récords. Hubo 35 millones de espectadores permanentes en el canal NBC, con picos de hasta 40 millones. Se estimó que dos de cada cinco televisores del país sintonizaron la final.

Este éxito supuso una renovación millonaria del contrato televisivo de la NCAA y la redención de la NBA, donde ambas estrellas recalaron -en Boston y Los Ángeles- aumentando su rivalidad a cotas de repercusión mundial. Salvaron económicamente a las dos competiciones.

La NBA estaba arruinada por las drogas, sin apenas público. Magic y Bird, productos de la clase rural y trabajadora norteamericana, supusieron aire fresco y pasión por el baloncesto. Todo, gracias a aquella final de 1979.

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