Quiebra en la red de apoyos a Sánchez

CRÓNICA PERSONAL

Publicado: 22 may 2026 - 05:40
Pilar Cernuda
Pilar Cernuda | La Región

Lo hemos repetido hasta la saciedad, Pedro Sánchez no deja La Moncloa así le maten, solo Begoña Gómez podría hacerle cambiar de opinión, la influencia sobre su marido es absoluta, total, y en eso coinciden todos los que le conocen desde hace años.

A Sánchez solo le echarán las urnas… o sus socios de Gobierno. Los compañeros de ejecutiva, en caso de que cambiaran de opinión y pretendieran, como en el 2016, proceder al relevo del secretario general -muy difícil cuando es presidente de Gobierno- se encontrarían con el obstáculo de que Sánchez cambió los estatutos para impedir la posibilidad de ser nuevamente expulsado. Por tanto habrá que esperar a nuevas elecciones o que le empiecen a abandonar sus socios.

Sin embargo, incluso en este caso, Pedro Sánchez ha demostrado sobradamente que es capaz de gobernar al margen del Parlamento, actitud contraria a los modos de la democracia. Actitud que ha llevado sin complejo a otras esferas, como por ejemplo no asumir normas de la UE que obligan a informar sobre el destino de los fondos europeos, o asumir decisiones sobre política exterior y seguridad, por mencionar sobre algunos capítulos.

El asunto de los socios es distinto, se empiezan a advertir signos que deberían preocupar a Sánchez si no fuera porque no se preocupa por nada. Gabriel Rufián fue muy expresivo en su forma de expresarse, como es habitual en él. Utilizó palabras gruesas para calificar la actitud de Sánchez si se demostraba todo lo que apuntaba el auto judicial. Que ERC le deje solo, o Bildu, es difícil que ocurra, pero empiezan a marcar distancias, no quieren contaminarse. La incógnita está en el PNV, que habitualmente se coloca al lado de quien gobierna, sea cual sea su ideología, pero a través de su portavoz ha expresado sus dudas sobre el futuro. En Junts es tanto el lío interno, con Puigdemont absolutamente desgastado, que es imposible prever cómo va a actuar, porque en los meses últimos ya ha dejado colgado al Gobierno en más de una ocasión; unas veces reconsideraba su decisión en función de las contrapartidas y, otras, porque le convenía dejar al PSOE sin su apoyo parlamentario.

Hay alarma en el PSOE. Los sanchistas siguen siendo irredentos compañeros de Sánchez; pero se advierte una decepción infinita hacia Rodríguez Zapatero, al que siempre se tuvo por un hombre honrado. Libre de toda sospecha. Se han visto emociones a flor de piel, decepción sincera en quienes le tenían aprecio, y alguna reflexión sobre cómo el sanchismo tiene efecto contaminante. Lo señaló Feijóo en el debate con Sánchez: si ha habido tráfico de influencias, este gobierno tendrá que explicar por qué razón concedió determinados favores y privilegios a Rodríguez Zapatero.

Sánchez sigue empeñado en que no habrá elecciones hasta el 2027. Hará lo imposible para que sea así, pero Zapatero le ha puesto las cosas aún más difíciles. En el mejor de los casos, solo puede ocurrir que cuando presente su candidatura a las generales, se cuestionará si su comportamiento personal ha sido intachable.

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