Ahora que vamos a vivir en un país calcinado

COSAS QUE NO CONVIENEN

Publicado: 24 ago 2025 - 06:32
@txarka.ilustracion
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  1. Dudar de los fuególogos. Y como decía Hanlon: “No atribuir a la maldad lo que pueda ser explicado por la estupidez”.
  2. No creer en conspiraciones. Este país está lleno de enajenados mentales, muchos de ellos con coche oficial, pero no, no hay una logia de loquitos de pueblo organizada para incendiar todos los bosques de la provincia. Calmita.
  3. Desterrar la paranoia. Tampoco hay que pensar que sea una coincidencia que las llamas arrasen las montañas y sierras donde hay litio en el subsuelo o se proyectaban parques eólicos. No hay una ETA de tarados al servicio de humanos extractivos. Es todo una casualidad.
  4. No aceptar la antropización. Ahora que los técnicos llaman a la vegetación “combustible” caemos en la cuenta de que el paisaje únicamente debe ser ordenado por el hombre. No hay lugar para el territorio salvaje ni su autorregulación. Nadie pone en el debate a la naturaleza como una entidad superior que vive y vivirá al margen de los humanos y sus asuntos.
  5. Desterrar al pino. Sobre la tierra quemada no pueden volver a crecer monocultivos de árboles extranjeros que no son bosque, sino degradación del suelo y del agua para beneficio de corporaciones siniestras. Hay que restaurar la complejidad de árboles frondosos autóctonos en cuyo suelo de hojarasca se multiplica la vida y no pasa el fuego. Un bosque antiguo es garantía de futuro.
  6. Abrazar al pastor. Para que sus rebaños pasten y abonen sin ruido y permitan que no se cierren los caminos ni los corazones. Tras el pastor debe ir la gente y recuperar un país abandonado en la desidia porque a nadie se le había ocurrido que la vida puede volver a florecer.
  7. Dejar de viajar. Seguir haciendo el imbécil en países que no te quieren y pedorrear querosén con esa cosa pecaminosa del turismo tiene que acabarse. El negror de la provincia también viene de las vacaciones en Bali.
  8. No a la tala obsesiva. Que se vigilen las podas descontroladas hechas por operarios sin formación. Que no se arrase con la vegetación inocente con la excusa enajenada de “limpiar” el monte. Fijémonos en los bosques antiguos de robles y castaños y su suelo siempre húmedo. No confundir matorral con árbol. El bosque ancestral no arde. Cordura ahí.
  9. Despedirse de lo que aún está. Regresar a los lugares que todavía no han sido devorados por las llamas, aquellos sitios que uno ama y donde fue feliz. Pronto no estarán.
  10. Comer con tu madre. El colapso se debe parecer mucho a esto. Mientras todo arde es buena idea estar con los que te quieren y disfrutar de los veranos más frescos del resto de tu vida.

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