La alta y la baja

MUJERES

Publicado: 01 feb 2026 - 01:10
Opinión en La Región
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A todo humano le gusta un poco mirar, saber, curiosear, admirar, criticar, sospechar, ratificar, dictaminar, manifestarse, elucubrar… ¿A quién no, aunque se diga eso de “a mí no me importa?” Pero sí, importa. Aunque sea un poquito nada más. Es la naturaleza que busca historias, que opina, que indaga, que quiere saber, poner su granito de arena en lo que pasa, en lo que ve, en lo que entiende y no entiende… Si no fuese así, el mundo se pararía. ¿Qué serían las reuniones si no importarse lo que tiene que ver con el vecino, con los amigos, con la vida en común, con lo que sucede alrededor, con uno mismo que narra lo que le pasa. Todo humano quiere escuchar y ser escuchado. De no ser así, no habría información, pareceres, acuerdos y desacuerdos, medios de comunicación, novelas, cuentos, mitos, leyendas, revistas… laboratorios.

Es la curiosidad la que hace avanzar a las sociedades y a los pueblos. Claro está que no todo es bueno, existe la mala intención, las lenguas de doble filo, y sobre todo, las envidias. Pero también es cosa de la propia naturaleza. La vida se conforma con todo ello, lo blanco y lo negro y una infinidad de grises. En tiempos no tan lejanos, los cafés, los patios de vecindad, los portillos, los balcones, los tragaluces, e incluso la propia calle servían para saber quién era quién. Hoy los medios de los que se disfruta facilitan las apreciaciones más mal que bien, y amplían la zona de observación como el efecto de la piedra que se lanza al agua con las infinitas ondas que provoca.

No hay aburrimiento, que es de lo que se trata. ¿O no? Y no hace falta estar imposibilitado de movimiento frente a la ventana, con el catalejo en los ojos con el que llevar el tanto, la alta y la baja, de lo que pasa en el exterior, como James Stewart, en la película de Alfred Hitchcock. Pero esto ya es otra cosa. El personaje, maravillosamente interpretado por el genial actor, es un autentico voyeur. Como decía alguien que sabía mucho: “los ojos se alimentan de lo que ven”. Luego, en la larga lista que conforman estas personas que se salen de la normalidad, ¿o no?, están las presentes y las que las han precedido. Por ejemplo, aquí en España, en serio y en broma, hay verdaderos especialistas en el tema, tanto real como ficticiamente. De los ficticios, sin duda la que se lleva la gran palma es la Vieja del Visillo.

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