Por Álvaro, por todos

LA OPINIÓN

Publicado: 20 sep 2026 - 08:20
Álvaro Selas, paciente de ELA, en el estadio de O Couto.
Álvaro Selas, paciente de ELA, en el estadio de O Couto. | Alán Pérez

Es probable que Álvaro no se acuerde de mí, pero por la mitad de la primera década de los 2000 coincidimos en el Puente. Yo era portero, aunque no tenía mucha suerte bajo los palos. Tenía reflejos, pero mi problema era que en las salidas me embargaba un tremebundo miedo y todo el mundo sabe que el miedo es el peor enemigo de los guardametas. No recuerdo a Álvaro con miedo. Sí con determinación y una sonrisa. De esas personas que, en aquella adolescencia en la que te conviertes en lo que serás mañana, mirabas con cierta veneración, porque, además de ser delantero y de los buenos, tiene un magnetismo especial que hace que las gentes siempre orbiten a su alrededor.

Hace unas semanas me topé con una de esas noticias que desearías no leer. A Álvaro le habían diagnosticado ELA y, pese a lo poco que lo conozco, es imposible que no se te arrugue el corazón. Porque cuando la bomba explota tan cerca te das cuenta de muchas cosas. Tantas similitudes, tantas concordancias. Podría ser yo. Podrías ser tú.

Hace unos días, el estadio de Sidney se llenaba para aplaudir el último partido de su héroe, el jugador de rugby Jai Arrow, diagnosticado también con la enfermedad. Nosotros, en O Couto, hemos hecho lo mismo.

La ELA es una ominosa lotería que le cae a entre tres y cinco personas de cada 100.000. Pero toca. Si compras un décimo en Navidad seguirás teniendo más papeletas de tener ELA que de que te toque el Gordo. Fue conocida como la enfermedad de Lou Gherig, leyenda de los Yankees, pero en Italia se han empeñado en vincularla con el fútbol. Un estudio detectó 33 casos entre futbolistas profesionales desde 1973. Las posibles causas: golpes en la cabeza, suplementos dietéticos, fármacos terapéuticos e incluso toxinas medioambientales aplicadas en los campos. Puede que haya correlación en algunos casos, pero la ELA es un misterio. El 90% ocurre de modo aleatorio, incognoscible. Cualquiera puede estar a salvo en la orilla y, en un segundo, verse sumergido por una sacudida sinfín, por una ola que te lleva a ti y a los tuyos a la arena y no te deja salir nunca.

Dicen que Dios le da las peores batallas a sus mejores guerreros y, dentro de la crueldad de una enfermedad que te estruja, Álvaro Selas es un ser de luz. En su inagotable ánimo por hacer cosas ideó un partido por la causa y, con la colaboración de la UDO, ya se han recaudado más de 15.000 euros en favor de la asociación Aodemper. Hace unos días, el estadio de Sidney se llenaba para aplaudir el último partido de su héroe, el jugador de rugby Jai Arrow, diagnosticado también con la enfermedad. Nosotros, en O Couto, hemos hecho lo mismo.

Una meditación que suelo hacer por las noches dice que agradezca a mis pies el llevarme a los sitios. Quizás nunca había reparado en ello, yo que me descompongo con un dolor de estómago o una lumbalgia. A veces, solo a veces, te das cuenta de lo inmensamente afortunados que somos. Por ver sonreír a tu pareja, por saborear los alimentos, por conducir, por hablar, por escuchar el sonido del viento. Por captar todos los detalles de esta experiencia multisensorial que es la vida y que es un regalo.

Jamás escribiré sobre deportes, si no sobre su poder para transformar el mundo. Sobre los seres inmortales que se forjan con sus valores y que nos enseñan lo que de verdad importa: Álvaro, Luismi, Fer, Aurora. Tantos que tenemos cerca y tantos otros que sufren de modo totalmente injusto y desgarrador. Ojalá gracias a ellos, podamos ver la ELA con otros ojos. Con la atención urgente de una enfermedad descorazonadora en la que el corazón arde más que nunca por vivir.

Y que cualquier día nos puede tocar.

@jesusprietodeportes

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