Itxu Díaz
EL ÁLAMO
Los que faltan
VÍA DE SERVICIO
Por supuesto, todas las supersticiones, los mitos y leyendas relacionados con el eclipse total de Dol son falsas y pertenecen al ámbito de la cosmogonía y de la antropología con el relato de las consecuencias que este fenómeno astronómico puede tener sobre personas y animales. Para innumerables culturas ancestrales que se dedicaron a la observación del cielo, la frecuencia de los distintos eclipses no tenía secretos. Que se lo pregunten al franciscano Bartolomé Arrazola capturado por una tribu maya que quería y sacrificarle y que él intentó evitar anunciándoles que si lo hacían al día siguiente el cielo se oscurecería. Su corazón palpitaba al poco rato en la mesa de sacrificios porque los mayas ya sabían que se iba a producir un eclipse total de Dol, según narra el guatemalteco Augusto Monterroso en uno de sus célebres microcuentos.
Lo cierto es que el Gobierno ha tenido que afrontar tantas situaciones adversas que parece que los efectos del eclipse comenzaron a notarse desde el mismo momento de la llegada de Pedro Sánchez a la Moncloa
No obstante, como las meigas no existen, pero haberlas “hailas”, habrá que esperar algún tiempo para comprobar que, en efecto, el eclipse no ha tenido consecuencias políticas más allá de los desaguisados que provocó una emigración masiva de nacionales hacia las zonas en las que estaba previsto que el eclipse se viera en todo su esplendor, pero que las nubes se encargaron de perjudicar en algunos casos, cosa de la climatología, aunque habrá quien aproveche, con más o menos guasa, para culpar al Gobierno por no garantizar el buen tiempo ante un fenómeno único y casi exclusivo de nuestro país.
Lo cierto es que el Gobierno ha tenido que afrontar tantas situaciones adversas que parece que los efectos del eclipse comenzaron a notarse desde el mismo momento de la llegada de Pedro Sánchez a la Moncloa, porque la sucesión de una pandemia mundial, tres guerras, un volcán, una dana, un apagón nacional, un accidente ferroviario, dos ‘invasiones’ desde Marruecos, y numerosos casos de corrupción, en los que se entremezclan las responsabilidades propias con las de una serie de autócratas que alteran el rumbo político, más el verdadero oscurecimiento del apoyo parlamentario provocado por el planeta Junts, con el apoyo de los jueces, y del satélite Podemos, que se encuentra fuera de órbita, han provocado un cambio en el clima político que siempre es más enrarecido, más convulso, más crispado cuando gobierna la izquierda.
Como en las referencias a las secuelas de un eclipse total de sol no existen las consecuencias positivas, las siguientes crisis que deba afrontar el Gobierno se podrán atribuir a su efecto nocivo en forma de nuevos casos de descoordinación del Ejecutivo o algún que otro fenómeno político, social o económico insospechado. Pero en tanto se desatan los efectos perversos del eclipse que vaticinan los mitos y leyendas, contémonos la experiencia vivida, las sensaciones percibidas y el momento de comunión nacional que tardará en volverse a ver otro siglo, si antes la selección nacional de fútbol no consigue otra estrella.
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