Un banquillo o el camarote de los Marx

Una algarada en el espacio reservado para el Alicante fue decisiva para prolongar el partido con una prórroga

Publicado: 16 nov 2024 - 23:47 Actualizado: 16 nov 2024 - 23:49

En baloncesto hay mil formas diferentes de ganar o perder un partido. La del COB-Alicante de este sábado en el Pazo obligará a una reedición del manual.

Se presentó un Alicante que algunos describieron como lobo con piel de cordero. Pues realmente era un elefante con piel de cabritillo. Un equipo de nivel físico imponente, con jugadores de gran calidad. Con el único pívot imparable de la Liga. Ese Kevin Larsen que es más fácil de saltar que rodear.

Fue el momento en el que salió a pista un sublime Javi López. El único en encontrar la canasta con rapidez y decisión, en encontrar a Gill bajo el aro y en creer en la victoria (o morir en la causa)

Pocos se explican que semejante Armada, aspirante al ascenso, cuente sus ocho partidos como derrotas. Quizá porque son incapaces hasta la fecha de sentenciar en los últimos minutos.

Tenían el partido encarrilado y al COB desmenuzado a falta de siete minutos (54-65). Fue el momento en el que salió a pista un sublime Javi López. El único en encontrar la canasta con rapidez y decisión, en encontrar a Gill bajo el aro y en creer en la victoria (o morir en la causa).

Anotó la que parecía la canasta decisiva (73-72) con un último tiro libre de regalo y 2 segundos con 36 décimas por disputar.

Aquí había un dilema. Si metía el tiro libre, el tiempo no cuenta y el rival puede sacar y realizar un tiro desesperado. Si lo lanzaba a fallar, el tiempo cuenta y no deja opción al rival, entre que atrapa el rebote e intenta mirar al aro cobista.

López decidió lo segundo, suponemos que tras consultar al Alto Mando del mariscal Moncho López. Arrojó un pedrusco -más que lanzar a canasta- y acudió como una centella a por un rebote que, en la lucha con otros rivales y compañeros, salió por un fondo.

La tensión de la competición, la adrenalina, el cúmulo de derrotas y esta última, de tal forma, precipitó a un miembro del Alicante a hacer algo impropio

¿Quién fue el último en tocar? Los árbitros dieron la posesión al COB, a falta de un segundo. La victoria no se podía escapar.

Entonces, se montó un tumulto al pie del banquillo visitante. Siempre con Javi López de protagonista, contra un cuerpo técnico excesivamente nervioso. La tensión de la competición, la adrenalina, el cúmulo de derrotas y esta última, de tal forma, precipitó a un miembro del Alicante a hacer algo impropio. Jugadores de ambos bandos se añadieron a la confusión.

Y aquí llega lo más surrealista, porque el trío arbitral -claramente superado por la situación- sancionó con falta técnica a quien se comió el marrón, de nuevo Javi López. Podría comprenderse un reparto de daños entre ambos equipos. El caso es que los jueces permitieron un tiro libre a Alex López -el más sensato de los visitantes en la refriega-quien anotó para el empate a 73. No se penalizó nada de lo realizado en el otro bando. Decisión, cuando menos sorprendente.

Sólo quedaba un segundo. Con una décima más, el triple asesino de Moody hubiese contado. Una pequeña desilusión que pronto se desvaneció en euforia. En la prórroga Krikke., Moody y Lisboa remataron a un Alicante, todavía aturdido por lo sucedido.

Victoria sorprendente. De las que unen a público y equipo. Victoria de la tranquilidad, que asienta un confortable colchón y permite roxigenarse para el futuro. Un futuro incierto, porque el baloncesto -una vez más- nada está escrito.

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