Jesús Prieto Guijo
LA OPINIÓN
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TAL DÍA COMO HOY
La batalla de Waterloo (Bélgica) fue un importante conflicto armado que disputaron el ejército francés liderado por Napoleón Bonaparte y las tropas británicas, neerlandesas y alemanas comandadas por el Duque de Wellington.
Napoleón había escapado de la isla de Elba y se había trasladado a París donde derroca a Luis XVIII y se autoproclama emperador por segunda vez. Ahí comienza el denominado periodo de los Cien Días. El emperador decide invadir los Países Bajos y es así como empieza en enfrentamiento.
Después de varios días de conflicto, el 18 de junio de 1815 las tropas aliadas consiguen la rendición de Bonaparte, lo que constituye el fin de las guerras napoleónicas.
Participaron mas de 200.000 efectivos: 75.000 franceses y 125.000 anglo aliados
Las bajas fueron muy importantes en ambos bandos y el Duque de Wellington, al ver el campo de batalla sembrado de cadáveres, declaró: “Al margen de una batalla perdida, no hay nada más deprimente que una batalla ganada” Según las estadísticas oficiales y considerando los medios de cuantificación de la época estas serían terribles cifras:
Participaron mas de 200.000 efectivos: 75.000 franceses y 125.000 anglo aliados (aproximadamente). Murieron o resultaron heridos 39.00 y 24.000 respectivamente y del lado napoleónico además se suman 10.000 prisioneros.
Tras la contienda, las tropas vencedoras volvieron a París, devolvieron la corona al rey y exiliaron a Napoleón a la isla de Santa Elena en donde murió seis años después.
Si visitáis Los Inválidos en París, la tumba de Napoleón es el centro de atención del impresionante edificio.
Los restos del emperador Napoleón I descansan en la tumba situada en el centro del Domo de Los Inválidos. Gracias al mismo Napoleón, la capilla de Los Inválidos da sepultura, desde el año 1800, a grandes nombres de la historia militar francesa. La tumba de Napoleón Bonaparte puede reconocerse por su color rojo, característico de la cuarcita roja de la que está hecha…
Al estar ubicada sobre un bloque de granito verde de los Vosgos, resulta aún más visible.
Se invita al visitante a pasar alrededor de la tumba de Napoleón, mientras que éste sigue dominando el conjunto de los invitados al Domo con su monumental altura (5 metros de alto, 4,5 metros de ancho).
Los restos del emperador están depositados en 4 ataúdes fabricados en materiales nobles, tales como ébano, plomo, caoba y hierro blanco. Es un verdadero sarcófago.
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