Xabier R. Blanco
CLAVE GALICIA
Portero de noche
Cuenta Joel Dicker, en su libro “El enigma de la habitación 622”, “que la vida es una novela que ya sabemos cómo termina: “Al final el protagonista muere”. Así que lo más importante, explica el autor, “no es como acaba nuestra historia, si no como vamos a llenar las páginas”. Lo que es un relato sobre la competencia, capacidad de Lev Levovitch, de origen humilde, en su intento por codearse con los más poderosos, acceder a la nobleza, es algo que bien podemos trasladar a lo que fue el esfuerzo y la aptitud del COB en su intento por sorprender a un Betis hecho para “campeonar”.
Donde el dibujo de un buen planteamiento, mejor aptitud, desarrollo del juego acaba por definirse en veleidosas actuaciones personales
Seguro que el COB no tiene las capacidades económicas para fichar jugadores como el veterano Alex Renfroe, capaz de ganar por sí solo un partido, como tal fue el caso (34 puntos, 4 rebotes y 7 asistencias), pero sí va sobrado, el conjunto ourensano, de intensidad apasionada para no desmerecer ante su poderoso rival. Lástima de algún error, 20 balones perdidos, y despistes finales en la defensa de ese “Caballo de Troya” que fue Renfroe. Desaciertos que quizá terminaron por pesar más, sobre todo en la prórroga, que el acierto anotador previo de Sergio Rodríguez y el récord reboteador de Ogunsipe, sin excesiva compañía del resto. Se podría decir que lo del COB fue como una canción e Leonard Cohen, bella... pero triste.
A veces el baloncesto es un juego confuso donde las cuentas solo cuadran en las previas. Donde el dibujo de un buen planteamiento, mejor aptitud, desarrollo del juego acaba por definirse en veleidosas actuaciones personales, donde se llega hasta donde se llega, caso del COB, o se decide en manos del más talentoso, Renfroe.
Contenido patrocinado
También te puede interesar
Xabier R. Blanco
CLAVE GALICIA
Portero de noche
Carlos Risco
LA CIUDAD QUE TODAVÍA ESTÁ
El empedrado medieval de la ciudad vieja
Chicho Outeiriño
DEAMBULANDO
Los más de mil apodos de Benchosey… y los nuestros
Ramón Pastrana
LA PUNTILLA
Nicolás
Lo último