Borrell en Ourense

Publicado: 08 nov 2025 - 02:50
Opinión en La Región
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Josep Borrell (1947), de formación técnica como ingeniero y economista, consiguió hace décadas labrarse un atractivo perfil político sin restarle un ápice de rigor a sus argumentos. Sus razonadas opiniones y la contundente claridad con que las expresa, emulsiona tantas simpatías como concentra el resquemor de sus críticos, de modo especial los refractarios a las buenas razones y, singularmente, los independentistas catalanes. Son recordadas las jornadas del procés, cuando Borrell –también Vargas Llosa- tuvo el valor cívico de contraponer valores constitucionales, ideas y datos, para desmontar aquella movilización que amenazaba con desencuadernar la nave del Estado. Nadie como Borrell opuso con mayor eficacia los números ciertos en Las cuentas y los cuentos de la independencia al “España nos roba” de los soberanistas catalanes.

Europa es, recordó Borrell, a ojos del resto del mundo y sin que nosotros parezcamos valorarlo con justeza, un ejemplo de libertades políticas, de integración económica gracias a la moneda común o la invisibilización de las fronteras estatales y un modelo de cohesión social

De entonces a ahora, Josep Borrell se ha pasado cinco años, hasta el 30 de noviembre de 2024, con las riendas de la política exterior de la Unión Europea en sus manos. Los conflictos militares, el nuevo orden mundial polarizado por Estados Unidos y China, los desafíos del clima, la tecnología o las materias primas, configuran un horizonte preñado de interrogantes a los que Europa, pues esta es la perspectiva desde la que Borrell trabaja, debe dar respuestas. No está solo en la tarea de pensar no ya los diagnósticos, sino las recetas. El informe elaborado por Mario Draghi, en respuesta a un encargo de la propia UE en 2024, es prácticamente un calco de lo dicho por Borrell en el Foro organizado por La Región este pasado jueves en el Arrabaldo ourensano.

Europa es, recordó Borrell, a ojos del resto del mundo y sin que nosotros parezcamos valorarlo con justeza, un ejemplo de libertades políticas, de integración económica gracias a la moneda común o la invisibilización de las fronteras estatales y un modelo de cohesión social. Todo lo logrado, lejos de representar una meta alcanzada, exige de reformas continuas que consoliden lo ya hecho y reformulen, a la luz de las nuevas circunstancias, los objetivos para el inmediato futuro. Por ejemplo, invertir más en la propia defensa, una vez que Estados Unidos desea concentrarse en el Indo-Pacífico. Borrell aventura que España quizá no deba gastar el 5% que nos pide Trump, pero sí el 3,5%, un porcentaje más exigente que el 2% defendido por Pedro Sánchez. Por ejemplo, superar la regla paralizante de la unanimidad exigida para la adopción de acuerdos en la UE, y caminar hacia un modelo de varias velocidades, de “coaliciones de voluntarios”, como las llama Draghi o, por ejemplo, acometer con decisión la innovación digital y verde y la seguridad de los suministros.

Las palabras de Borrell en Ourense han sido un estimulante alegato europeísta, en clave progresista, en tiempos de confusión y estruendo.

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