Los burros dan lecciones a los maestros

Publicado: 03 abr 2025 - 02:05
Ilustración del león del Congreso de los Diputados.
Ilustración del león del Congreso de los Diputados. | José Paz

En la España de Sánchez el Consejo de Ministros no delibera, rebuzna, sus portavoces emiten sonidos incomprensibles en un idioma de sintaxis aleatoria muy lejanamente hermanado con el castellano, y en general, cualquiera sabe que esa mesa atesora menos luces que un barco pirata.

Quizá por eso, a nadie le extraña que el Gobierno de Sánchez exhiba un odio salvaje a la universidad privada. Hablamos de ministros y un presidente de una mediocridad intelectual pasmosa, con aversión al pensamiento crítico, a la cultura, y con temor a que gente informada y formada tome libremente las decisiones que estime sobre su vida.

En algunos casos, en el Consejo de Ministros, hay también un rencor freudiano hacia la enseñanza privada, en otros simplemente aparece el odio a los demás españoles, es decir, el turbio deseo de que les vaya lo peor posible, y no puedan ni acercarse a los privilegios que ellos mismos disfrutaron antes de convertirse en gobernantes.

Hablamos de ministros y un presidente de una mediocridad intelectual pasmosa, con aversión al pensamiento crítico, a la cultura, y con temor a que gente informada y formada tome libremente las decisiones que estime sobre su vida.

Pero además, y esto aterra históricamente a los socialistas, la enseñanza privada saca constantemente los colores a la pública, porque deja en evidencia sus carencias, las debilidades de una gestión corrompida por el tutelaje partidista y sectario, y la ineficacia de un sistema basado en el dogma manipulador y el código de sermones del pensamiento único, cuyo fin no es entregar trabajadores talentosos al mercado laboral sino ovejas sordomudas a los abrevaderos del partido.

Con todo, este inesperado ataque contra la universidad privada, perpetrado con gran cinismo por gobernantes que estudiaron -es un decir- en ella, y cuyos hijos estudian o se han titulado allí, cumple otra doble función, mucho más importante que el fondo del debate artificial que se pretende despertar: por un lado, lanzar otra chuleta que roer a la opinión pública tras haber encadenado varios días de fracasos y escándalos políticos, incluyendo la inaudita tentativa de dinamitar la presunción de inocencia a raíz del caso Alves. Y, por otro, establecer otro elemento divisor en la sociedad española, tratando de generar absurdos recelos entre quienes han estudiado en la pública y quienes lo han hecho en la privada, inflando el prejuicio más estúpido e insano, y sugiriendo miserablemente compra venta de títulos; y lo hace el Gobierno que encabeza un tipo que ni siquiera leyó el texto de su propia tesis doctoral, que solo le faltó decirle al tribunal: “Y desde esta tribuna deseo, para concluir, pedirles un fuerte aplauso para el autor de la obra”.

Este gobierno incompetente y corrupto vive desde hace meses al limite de su caída. Nunca se ha visto a un presidente acorralado por la corrupción, la incompetencia, y el desprecio de la calle, aferrarse de manera tan suicida a su cargo, comprometiendo los destinos y recursos de toda una nación solo por su propio beneficio. El declive del felipismo tardío, ahogado en corrupción y ruina, es un chiste al lado de esto.

Este gobierno incompetente y corrupto vive desde hace meses al limite de su caída.

La oposición, tan dividida, debilita el golpe final a Sánchez. La inexistencia de un solo partido minoritario crítico con Sánchez -ha comprado a las minorías con dinero ajeno, hipotecando el futuro de las mayorías- está permitiéndole llegar mucho más lejos de lo que él mismo creía. Y es consciente de que la unión de la masa popular, llegado a este punto de hastío y cabreo general, podría hacer caer al Gobierno en solo unos días. Por eso, ahora que cada vez más trabajadores y gente humilde se está inclinando por opciones de derechas, Sánchez busca a la desesperada generar debates que insuflen una vida nueva a la moribunda lucha de clases, al enfrentamiento entre españoles, y en definitiva, a debilitar el bloque compacto que en la calle sí forma la masa opositora. Universidades, Franco, presunción de inocencia, justicia machista, Valle de los Caídos, y reparto de menas, en solo 7 días, toneladas de tinta para dividir y enfrentar a los españoles. En realidad, nada nuevo en nuestra historia: socialistas vendiendo a toda España para tratar de salvarse ellos.

Contenido patrocinado

stats