Xabier R. Blanco
CLAVE GALICIA
Portero de noche
Estamos ciegos sin ver lo que vemos? ¿Tal vez embrujados? ¿O nuestro sistema cognitivo está atrofiado? Acontecimientos de una importancia esencial para la vida, pasan desapercibidos por la imposibilidad de procesarlos adecuadamente. Un segundo tras otro, los esclavos del futuro, se encadenan voluntariamente a un ocio terapéutico; diagnosticado por un robot que, inmóvil a la entrada de cualquier hospital futurista, atiende con metálica voz a los presuntos afectados por el mal de Munchausen (en la España franquista conocido como “El Barón de la Castaña”) rechazando en cualquier caso los síntomas hipocondriacos.
Sin otro argumento que el análisis pormenorizado que devotamente le dicta el presunto enfermo. Los escasos sanitarios, supervivientes de los recortes ISABELINOS, prescriben, “De puño y letra”, fórmulas magistrales que contemplan, en todo caso, unas ofrendas o una sesión de Reiike. La OMS los considera como “pacientes Peregrinos” pues van de “hospital a hospital, reclamando la atención de los profesionales, que inquietos y temerosos, son protegidos por un espíritu visible que les acompaña permanentemente para que nadie huya de las obligaciones que las pandemias de la energía exigen para subyugar a la humanidad”. El confesionario es sustituido por dos sillas pontificias en las que el rey humilla al peregrino con publicidad y alevosía concediéndole el perdón previo juramento de lealtad y gratitud. El éxito merece un chicle “Made in” Singapur.
El Viejo Milenario, es hoy más anciano que mañana; pues ha encontrado ietsistas con quien compartir la realidad trascendental y la metafísica inespecífica.
Un elevado precio paga el nuevo emperador, presuntamente pederasta, por las “espantosas” imágenes de niños/as martirizados, lisiados y asesinados por los hijos del pueblo elegido por Tetragrámaton (el secretísimo nombre de Jehová).
Los falsos dioses maldicen a los apóstoles de la Ética que buscan alcanzar “el perfeccionamiento humano”; no creen a nadie y disfrutan participando en el baile de máscaras, viendo como el payaso ejecuta sus crímenes en beneficio del pedigüeño que vende su patria por treinta monedas de chernozem.
El Viejo Milenario, es hoy más anciano que mañana; pues ha encontrado ietsistas con quien compartir la realidad trascendental y la metafísica inespecífica. El agnosticismo teísta, el eclecticismo, el deísmo y lo espiritual (no religioso) le hacen compartir con el sentido obituario con el que Lalo Pavón despide a José Carlos Fernández Otero, a quien deseo que la tierra le sea leve.
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