Camino del caos

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Publicado: 25 mar 2026 - 00:05
Opinión en La Región
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Que el mundo está patas arriba por culpa de Putin, Trump, sus aranceles, su gas, su petróleo y sus guerras es una certeza que nadie puede negar. Pero que España va camino del caos con ayuda de Sánchez y sus socios es una evidencia incontestable instalada entre la ciudadanía española. Observemos algunos acontecimientos cotidianos que afectan directamente a su vida diaria y su bolsillo. Por ejemplo, se cumple en abril un año del famoso apagón que pagamos a plazos en el recibo de la luz y ni el Gobierno ni Red Eléctrica han asumido su responsabilidad mientras ocultan la causa del pico de renovables fotovoltaicas con su eslogan de “nucleares no, gracias”. Los 51 millones de euros de sobrecoste se “socializan” entre los pagadores, pese a que nos revientan con subidas de impuestos en esa obsesión tan sanchista por la recaudación con la que suplir la inconstitucional falta de presupuestos por tercer año consecutivo.

Sánchez ha sido de los últimos de la UE en adoptar medidas anticrisis porque antes había que pasar el cepillo al contribuyente para financiar lo que nos rebajan en combustible, gas y luz. El conglomerado gubernamental tarda siempre en aprobar medidas para tener tiempo de sujetar pancartas de propaganda como el “No a la guerra” mientras manda fragatas y vende armas de hipocresía pacifista.

Cuando fallan las cercanías catalanas, Sánchez y sus ministros pierden el culo por arreglarlo rápido, pero tratándose de Andalucía qué más da

Esta vez Sánchez fue humillado por Sumar, pero no incluyó la vivienda en un decreto ómnibus porque no pasaría en el Congreso. Anteriormente intentó colar exigencias de sus socios que pusieron en peligro la revalorización de las pensiones y otras necesidades sociales. Todo el relato se reviste de demagogia mientras se pierde el tiempo en debates estériles que nos tienen más pendientes del TikTok de Pedro y los tuits de Puente que de lo importante.

La izquierda gubernamental que llama asesinos a sus rivales políticos por las residencias de la pandemia y las inundaciones de Valencia usa el doble rasero cuando se trata de otros muertos, en este caso los 46 del accidente ferroviario de Adamuz. Y si Mazón dimitió, el ministro tuitero sigue dedicado a las redes sin que se reconozca todavía como causa del descarrilamiento la demostrada falta de mantenimiento. La reapertura del AVE a Málaga en plena temporada de Semana Santa se retrasa a finales de abril, lo que supone pérdidas para el sector del turismo de casi 2.000 millones de euros y pone en peligro 6000 contratos temporales, de esos fijos discontinuos con los que nuestra Yolanda de Fene maquilla los datos del paro mientras viaja a los Oscar con cargo al erario.

Cuando fallan las cercanías catalanas, Sánchez y sus ministros pierden el culo por arreglarlo rápido, pero tratándose de Andalucía qué más da, si la candidata Montero está sentenciada en las próximas elecciones autonómicas del 17 de mayo.

El caos avanza en esta España paralizada, cuyo poder gobernante come, pero no deja comer. No estamos ante un caos pasajero, sino ante un caos sistémico no coyuntural. Y mientras, todo es culpa de las guerras; culpa de Trump, Putin, Franco, la extrema derecha, los oligarcas y la oposición.

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