Todos los caminos de la paz conducen a Noruega

Publicado: 21 oct 2026 - 00:10
Opinión en La Región
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Noruega es desde hace años es el país de la paz, el país que acoge a los negociadores de algunos de los conflictos y guerras más importantes del mundo; es impulsor también de negociaciones entre gobiernos y grupos terroristas para alcanzar acuerdos respecto a las condiciones previas para cambiar el abandono de las armas por perdón, amnistía e indultos para los terroristas y posibilidad de integración en la política o reiniciar una vida laboral y social ajena al terrorismo.

El último capítulo de la guerra entre Ucrania y Rusia se escribe esta semana en Noruega: el primer ministro Gahr Store es anfitrión del presidente Zelenski y de los dos negociadores de Trump para alcanzar la paz en Ucrania, Jared Kushner y Steve Witkoff. Se reunirán para intentar apaciguar una situación entre Rusia y Ucrania que se ha envenenado en las últimas semanas, con ataques masivos de drones de Ucrania a posiciones estratégicas rusas, que tuvieron respuesta de Putin con ataques masivos de drones a ciudades ucranianas, sin hacer distinción entre objetivos civiles y estratégicos, y han causado numerosas víctimas. Ucrania ha reaccionado este lunes pasado con ataques a San Petersburgo, lugar de nacimiento de Putin y segunda ciudad de Rusia, y a continuación Rusia ha atacado con drones la región del Donetsk, que considera rusa. Reivindicación que ha provocado el inicio de la guerra.

Noruega ha sido anfitriona de importantes acuerdos de paz

Noruega ha sido anfitriona de importantes acuerdos de paz, destacando el logrado entre los representantes del pueblo palestino e Israel. Cuenta con profesionales en ese tipo de conversaciones e incluso con lugares apartados en los que las dos partes compartan espacio sin tiempo límite para convivir hasta que alcancen objetivos comunes. En cierto sentido, recurrir a Noruega este martes significa el intento de lograr efectivamente la paz, o algo parecido a la paz, después de fracasar todas las iniciativas previas.

En las últimas semanas además Donald Trump ha mostrado distancias con Ucrania, no se sabe si de forma definitiva o como estrategia ante las elecciones de medio mandato que se celebran en dos semanas y que apuntan importada bajada de votos para los republicanos. En cualquier caso Zelenski ha hecho declaraciones acusando de abandono por parte de Trump y de apoyar abiertamente a Putin. No satisfecho, el presidente ucraniano ha denunciado también que está recibiendo presiones de Estados Unidos para que trabaje por la paz y negocie con Putin el futuro de las provincias del este de las que Rusia pretende apropiarse, origen a la guerra que se prolonga desde hace más de cuatro años y ha causado centenares de miles de muertos entre los dos países, así como la destrucción de importantes centros energéticos y militares en ambas partes y acabar con millones de hectáreas de cultivos fundamentales para el comercio y la propia supervivencia de un sector importante de las dos poblaciones.

Europa, indirectamente implicada en la guerra, que afecta a países de la UE que han sufrido ataques rusos más o menos intencionados, sigue atentamente las negociaciones sobre esa guerra que obliga a estar alerta. Noruega se ha convertido en una esperanza de paz, pero se necesita algo más que un buen anfitrión para poner fin a una guerra que se enquista cada vez más.

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