Campaña a la carga

CLAVE GALICIA

Publicado: 22 oct 2026 - 07:58
Xabier R. Blanco
Xabier R. Blanco | La Región

La carga policial y los botes de humo, que no se recordaban desde las manis del metal, no deberían ocultar el significado. En Galicia la ultraderecha pica en granito. El mitin de Santiago Abascal en la plaza de María Pita retumbó en medios y redes por la bulla de los antidisturbios contra más de 2.000 estudiantes que hicieron huelga para boicotear el acto. Sin la coreografía antifascista, el plano con un centenar de incondicionales, entre los que estaba algún rebotado del PP y adolescentes sin edad para votar, resultaría anodino como una encuesta. Los populares gallegos no deberían descuidar la cantera.

Media hora después en casa, la tele emitía cargas policiales, gomazos y lanzamiento de las sillas de las terrazas. Abascal conseguía miedo para vender mano dura"

Parecía demasiada madera en la plaza, quizá debido al estado de nerviosismo por el contagio de las revueltas en Francia. El bocinazo de Galiza Nova, rama juvenil del BNG, fue repicado por el Sindicato de Estudantes. Acudieron los de ciencias, los de letras y hasta los Riazor Blues. Una profesora de Literatura jubilada contemplaba las filas de estudiantes, estiradas delante de la fachada de María Pita por un cordón policial, como si estuviese pasando lista. “Está muy bien, pero mira ahí cuantos fachas hay”, comentó señalando una bandera anarquista. "La confusión es comprensible por la apropiación de los colores rojo y negro del anarcosindicalismo y de la CNT que hizo Falange Española de las JONS", comentaría después un veterano trotskista. “¿Y dónde están los de Vox?”, preguntó la profesora para concluir el repaso. “Me voy tranquila con las nuevas generaciones”, puso nota tras examinar la carpa en la que se esperaba al líder en la esquina contraria.

Llegó Abascal, habló Abascal y marchó Abascal como si no hubiese pasado. “Ha sido una protesta bastante civilizada”. El antidusturbios que franqueaba la entrada y la salida de la plaza no contestó. Vox ya había desmontado el tenderete. Media hora después en casa, la tele emitía cargas policiales, gomazos y lanzamiento de las sillas de las terrazas. Abascal conseguía miedo para vender mano dura. Por la tarde otra concentración multitudinaria se repitió delante de la Subdelegación del Gobierno para pedir cuentas por la actuación policial y responsabilidades por la orden. Más enfrentamientos y contenedores quemados en varios puntos de la ciudad. Campaña a la carga.

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