Itxu Díaz
EL ÁLAMO
La IA y la libertad
EL ÁLAMO
La libertad es el problema más antiguo del hombre. Fue el primero en aparecer y será el último en desaparecer. Pero es que sin libertad perderíamos nuestra condición humana. De hecho, si piensas en los totalitarismos, en las grandes dictaduras comunistas, en el nazismo, en sus campos de concentración, te darás cuenta de que la palabra que más veces se te viene a la cabeza es “deshumanización”. El comunismo es una ideología perversa por muchas e históricas razones, pero la más importante de todas es que deshumaniza al hombre, lo convierte en un ingrediente más de la masa, perfectamente sustituible por otros iguales o parecidos, y mezclado a conciencia con todos los demás hasta despojarlo de toda dignidad, de toda identidad y, naturalmente, de toda libertad.
La UE está discutiendo sobre cómo regular la IA, cómo ponerle límites y cómo aminorar sus riesgos, mientras países como China y Rusia se están apresurando a explotar al máximo la herramienta sin la más mínima consideración ética, para llegar antes que los demás. Me temo que esto acabará como el cambio climático: países como China e India contaminan a mansalva y miran hacia otro lado, pero es Europa la que se come los impuestos verdes y los parques de molinillos.
Ocurre con la libertad en los asuntos digitales algo parecido a lo que vemos en el libre comercio
Ocurre con la libertad en los asuntos digitales algo parecido a lo que vemos en el libre comercio. Por supuesto, muchos desearíamos que el Gobierno tuviera las manos atadas, la boca tapada y que estuviera de espaldas contra la pared permanentemente. Pero lamentablemente, si tiene una razón de existir, es precisamente para garantizar la libertad económica; no para ejercerla, no para dirigirla, sino para garantizar que pueda llevarse a cabo. Por eso tiene algunas funciones que respaldan hasta los más libertarios, incluyendo cierta regulación de la forma en que las personas ejercen su libertad económica, persiguiendo determinado tipo de delitos y, sobre todo, garantizando el respeto a la propiedad privada.
Escuchamos estos días todo tipo de predicciones apocalípticas sobre la cantidad de desastres que van a originar la IA: estudiantes que copian en los exámenes, escritores que pierden su trabajo (¿acaso lo tenían?), empresas enteras que se verán obligadas a cerrar (ojalá fuera el Congreso) y la cantidad de adolescentes que se van a deprimir después de tener una relación fallida con una persona “fake” manejada por la IA. Bien. Mucho miedo. Pero todas estas y otras muchas amenazas las escuché en 1999 cuando Internet empezaba a crecer exponencialmente por todo el mundo. Y más de la mitad de los pronósticos apocalípticos no ocurrieron jamás.
La postura con los chatbots de IA debería ser idéntica a la que en su día terminó ganando la batalla en las disputas digitales en Internet. La IA es una herramienta peligrosa, tampoco vamos a negarlo, pero es que internet lo es también, y lo que es peor, nuestra libertad es la herramienta más peligrosa de todas; pero ni tú ni yo queremos prescindir de ella.
Pero no quiero que el Gobierno meta sus manos en esto y trate de regularlo
Hay quien dice que el peligro de ChatGPT y otras similares es que alguien intente manipularlo para a su vez manipular ideológicamente a los usuarios y terminar así logrando establecer una tiranía –por ejemplo- comunista en nuestro país. De momento el sesgo veladamente izquierdista de ChatGPT, por ejemplo, está sobradamente documentado. De modo que sí, es un riesgo que debemos asumir. Pero no quiero que el Gobierno meta sus manos en esto y trate de regularlo, como tampoco quiero que regule las fake news de los periódicos y redes sociales.
Algo hay que aprender del pasado. Veinte años después de empezar toda aquella lucha entre las informaciones libres y los verificadores, quienes han salido peor parados son… los verificadores. Porque, a fin de cuentas, todo el mundo elige sus propias fuentes digitales y es cosa suya darles mayor o menor credibilidad, pero la infinita lista de escándalos causados por los verificadores que decían poseer la verdad absoluta de las cosas terminaron demostrando lo que ya sabíamos: que los usuarios individuales eligen mejor lo que les conviene que los gobiernos, que las grandes corporaciones y que los guardianes de la pureza periodística.
Contenido patrocinado
También te puede interesar
Itxu Díaz
EL ÁLAMO
La IA y la libertad
Jorge Gil
La minería del futuro empieza por el territorio
Eduardo Medrano
TAL DÍA COMO HOY
Catherine Deneuve
Fernando Lusson
VÍA DE SERVICIO
Intercambio de golpes
Lo último
POLÉMICA LEY DE NIETOS
Admitida a trámite una querella contra Sofía Puente por presunta prevaricación
ÚLTIMO ESTUDIO ESPECÍFICO
Este kilómetro de Ourense es el líder de accidentes con animales de toda España