Xabier R. Blanco
CLAVE GALICIA
La cuenta de la autovía
Así, a golpe de campana, deban por finalizado los “tacañones” el tiempo de respuestas a los participantes en el concurso del “1,2,3 responda otra vez” allá por los años 70. Concurso que era un compendio de destreza, serenidad, diligencia en las respuestas, aptitud, eficiencia y mucha suerte para que los finalistas pudieran evitar la calabaza final. ¿El resto? No le quedaba otra que recoger los bártulos y para casa, con una sensación de vacío, sin mayor protagonismo, como así le ocurrió al COB tras el bocinazo final de ayer en el Pazo.
Concurso que era un compendio de destreza, serenidad, diligencia en las respuestas, aptitud, eficiencia y mucha suerte para que los finalistas pudieran evitar la calabaza final.
Vuelta a la normalidad. Y lo normal en un partido sin nada que jugarse, como fue el caso, por parte ourensana, es perder y no ganar, que es realmente lo difícil. Momento, este último, que seguro el tribunero de turno, cabreado, aprovechará para echar a todos a la calle, pero el club está obligado a hacer un análisis más pausado de lo que se necesita, no para ganar la Liga la próxima temporada, sino para competirla hasta el final y no despedirse con excesiva prontitud antes de la disputa de los play off.
No le quedaba otra que recoger los bártulos y para casa, con una sensación de vacío, sin mayor protagonismo, como así le ocurrió al COB tras el bocinazo final de ayer en el Pazo.
Cierre con un aprobado en cuanto a la permanencia, donde es de justicia preponderar la recuperación y mejoría invernal sobre el proyecto inicial, coincidiendo con la llegada de Félix Alonso, pero que no legará mayores recuerdos en cuanto al juego y partícipes del mismo. Donde Williams, Peciukevicus y hasta Pepelic, no cubrieron expectativas.
Manjgafic terminó por convertirse en el señor Lobo de “Pulp Fiction” con soluciones para todo y un Kurt Kuarth, menor en esta ocasión, aunque siempre intimidador, algún rechace del aro rival recogió. Para quienes siempre nos llamó la atención el juego de los pívots, su físico, “claqué”, fue el complemento necesario e igual de válido para la permanencia. En esto, poco de lo bueno ¿habrá continuidad?
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