José Manuel Torralba
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La Cámara baja ha autorizado hasta el 2027 una inversión de 14,6 millones de euros para el gasto en “pinganillos, traductores, pantallas” o el subtitulado de los plenos. De esta forma, el Congreso de los Diputados continúa cumpliendo con las exigencias que los independentistas y que en esta ocasión ha sido consolidar el uso de las lenguas cooficiales.
La inversión incluye el gasto que suponen los equipos que habían sido aprobados en septiembre de 2023 coincidiendo con el uso de las lenguas cooficiales. Obviamente, los votos fueron, como es habitual, del grupo socialista apoyado por los restantes grupos que han propiciado la mayoría del PSOE, esto es, 180 que sumaron Sumar, ERC, Junts, Bildu, PNV, BNG y Coalición Canaria y, por supuesto, votaron en contra PP, Vox y UPN. Y la presidenta del Congreso, Francina Armengol, se felicitó de esta medida con un mensaje difundido en sus redes sociales y, por supuesto, también en todas las lenguas cooficiales.
Con todo, a pesar de que la aprobación del uso de las lenguas cooficiales era una de las peticiones de los socios del Gobierno, PNV y Bildu afirmaron que no descartaban seguir usando el español en la Cámara, “porque así el resto de políticos les entienden mejor”. Por supuesto, faltaría más y aseguraron que “el euskera no dejarán de utilizarlo en el hemiciclo, sino que harán intervenciones en castellano por la complejidad del idioma”. Esto está bien, porque así no se tenderá a malos entendidos. “Tenemos la posibilidad de hablar en euskera, pero también hablaremos en castellano, queremos que se nos escuche también y realmente es difícil entender el euskera”, en palabras de la portavoz de EH Bildu en el Congreso, Mertxe Aizpurua. Menos mal, porque sería complejo interpretar el euskera, más o menos con el catalán. Pero para eso están los pinganillos. Mientras Esquerra también quiere hacer lo mismo que los vascos, y en Junts confirman que por el momento solo hablarán en catalán en el hemiciclo. Para que conste.
El uso de los 450 pinganillos comprados para que los diputados “interpreten” las intervenciones en euskera, catalán y gallego tienen una rentabilidad limitada. Al caso es que los diputados son conscientes de que la mejor manera que tienen para hablar con claridad y que todo el mundo les entienda, por ejemplo en las televisiones y en los medios de comunicación, es utilizar el castellano, la lengua madre, y como excepción lo más llamativo es que la portavoz de Junts, Míriam Nogueras, sólo utiliza el catalán.
Recordemos que en el Salón de Plenos se tuvieron que instalar dos pantallas gigantes a los lados del hemiciclo para que, a través de ellas, sus señorías pueden ir leyendo la traducción en castellano de los discursos pronunciados en catalán, euskera o gallego. Ahora reflexionemos sobre lo que puede generar dedicarle 15 millones de euros para otras actividades que necesitan ese dinero…
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