Pilar Cernuda
LAS CLAVES
¿Qué está pasando en Cataluña?
COSAS QUE NO CONVIENEN
1 La luz que se hace azúcar. Es ahí, en esa danza de las hojas, el sol y la brisa donde sucede la vida que también late en nosotros. No hay milagro más incomprensible que la magia de los árboles haciendo transparente el aire que respiramos. Arrodillémonos ante la verdadera inteligencia, que es de clorofila.
2 El fuelle en nuestro pecho. Es en ese ritmo sagrado, el de los pulmones que respiran y el corazón que bombea, donde comienza el gran misterio. Quedémonos ahí un rato, para detener el parloteo de la mente y regresar a la inocencia del ahora mismo. Ahí está todo bien y todo tiene sentido. Regresemos para recordar.
3 El latir del pozo. Cuya agua va y viene, según los espasmos invisibles, secretísimos, de las entrañas de la tierra. En el pozo crían salamandras y tritones y sucede la procesión secreta de las babosas. Su presencia es nuestra posibilidad.
4 La herida que se cierra. La humanidad no sabe lo que hace, pero cada célula que compone nuestros sagrados cuerpos sí lo sabe y su complejidad desborda nuestro entendimiento. Lo que sucede en la piel rasgada por la zarzamora es incomprensible y mágico. En una postilla, la eternidad.
5 El firmamento que brilla. En el cielo estrellado comienza el misterio de estar vivos, la hermosa duda de uno mismo y la alternativa de un pensamiento más allá de nuestro sucio ombligo. Que se haga la noche. Todo empieza en la sombra.
6 La palabra que cura. Frecuentemos al semejante para causar consuelo en nosotros. Celebremos la sanación en las conversaciones pequeñas, que hacen fermentar los adentros y dejemos de estar cósmicamente solos sabiendo que en el otro empieza uno mismo.
7 El camino siempre nuevo. Que lo es cada vez que lo atravesamos, descubriendo el hipérico florecido, la rama del endrino estirada hacia patio, la tela de araña que hace suya la cavidad en el muro. El universo entero cabe en un jardín.
8 La compañía del trasmundo. Que el cuerpo, la mente y el espíritu, los tres ojos de nuestro conocimiento, reconozcan lo irreconocible y le hagan sitio. La realidad es también de lo inexplicable y de todas las presencias sin cuerpo a quienes nos debemos.
9 La voz de la piedra. En ella está todo aquello que debemos escuchar. Saquemos capas de ruido para recordar que la vida no es un accidente, sino la realidad misma. Esa comprensión no es un descubrimiento, sino el despertar del gran recuerdo.
10 La digestión de la tierra. El gran prodigio sucede bajo nuestros pies, en las raíces que no vemos, en las savias que se mezclan, en las redes de micelio. El mundo reina por debajo del mundo y sobrevivirá a la ignorancia ecocida de los hombres.
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