Ceuta, la normalidad y la ley

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Publicado: 16 oct 2026 - 04:10
Opinión de Fernando Lusson.
Opinión de Fernando Lusson. | La Región

La gestión de la crisis de Ceuta que ha realizado el Gobierno ha sido un despropósito desde el principio hasta lo que se conoce ahora mismo de difícil comprensión. Tanto al situar el origen de la entrada masiva de migrantes marroquíes y subsaharianos, como en la respuesta inmediatamente posterior y al analizar sus causas y sus responsables, con los desmentidos sobre la información disponible acerca de lo que se avecinaba, hasta la tardanza en arbitrar un mando único o en iniciar las labores de filiación de los procedentes de Marruecos, pasando por la presión de la visita de los reyes a Ceuta y Melilla, junto con la entrada de barcos de guerra marroquíes en aguas de soberanía nacional -que había sido ocultada como si en la sociedad de la información un hecho tan relevante y preocupante pudiera ser escondido debajo de una alfombra-, todo ha sido un verdadero fracaso político del Gobierno de Pedro Sánchez.

A pesar de los inconvenientes, de que los ceutíes todavía no hayan recuperado la normalidad anterior a los últimos días del mes de julio, de que sus quejas sobre la situación en la que viven son de lo más razonables y deben ser atendidas con la mayor diligencia posible, lo mismo que el reforzamiento de la frontera con Marruecos, a su vez frontera exterior de la Unión Europea, es ahora cuando el Gobierno está actuando conforme a la ley aunque precisamente por eso la solución a la presencia de miles de migrantes en Ceuta tardará en resolverse.

Sirvan para ello las propias palabas del rey Felipe VI en una de sus intervenciones en Ceuta: “Quienes entraron irregularmente en nuestro país deben, como regla de principio, regresar a su lugar de origen lo antes posible y por los cauces legalmente establecidos”. Y en este punto se han acabado muchos de los comentarios sobre esta visita histórica, porque es lo que todos desean escuchar, el retorno de quienes vulneraron la soberanía nacional. Pero eso no se puede hacer a cualquier precio. Por ese motivo, el rey señalaba a continuación: “Mientras estén entre nosotros deberán ser tratados siempre con dignidad y humanidad, y con todas las garantías previstas por nuestras leyes”, y esa segunda parte del párrafo seguro que no gustó tanto a quienes desean la vuelta a la normalidad con la mayor rapidez posible.

En sus mensajes, el rey subraya la españolidad de las dos ciudades españolas en el norte de África, que forman parte de la integridad nacional, lo que está fuera de toda duda, en primer lugar para los habitantes de ambas ciudades; en segundo lugar, para los principales partidos nacionales -tampoco a los independentistas se les ha escuchado ponerlo en cuestión-, y en tercer lugar para la comunidad internacional, sobre todo la UE que las considera frontera exterior y se ha comprometido a su defensa.

Habrá que esperar a la reacción oficial de Marruecos a la visita de los reyes a unas ciudades españolas que el Majzen considera un vestigio de la época colonial y, como en el caso de España, un objetivo irrenunciable para la unidad del país. Las alusiones de Mohamed VI a esta crisis no hacen presagiar un entendimiento a corto plazo. Se trata por tanto de un contencioso irresoluble por el choque de dos soberanías, en el que la española tiene mejor posición de partida por razones políticas e históricas, pero que en las circunstancias actuales debiera desembocar en una clarificación de las relaciones entre ambos países para que no estén sujetas a decisiones arbitrarias como las de Marruecos con el desafío migratorio, porque en ese caso España siempre se encuentra en peor situación.

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