Rosendo Luis Fernández
Chachapoyas y curazao
Le es difícil al escribiente, para no resultar aburridamente redundante, fijar el interés de los amigos lectores en estos tiempos. Nunca la actualidad dio tanto bochorno de sí, al disponer de más temas y motivos que nunca para narrar u opinar sobre ella. Desde la actualidad municipal de Ourense, donde –vaya paradoja- los más antijacomitas del mundo mundial se reconvierten en horas, abducidos por una sobredosis de ego personal, para que el alcalde consiga su objetivo y se salga con la suya, aprobándole inicialmente unos presupuestos de los que nunca se encomendó a nadie, y fueron y son motivo de maldición y crítica previa. Y qué decir del Gobierno de España, en donde los casos de corrupción de ex secretarios generales – encarcelados-, más los investigados cercanísimos como el hermanísimo y mujer del presidente… hasta el conseguidor expresidente y amigo Zapatero metido hasta en el lodazal económico sin límites, según un auto, dan para escribir no un artículo, sino una novela negra… Recuerdo a Zapatero desde un atril, viéndolo recrearse vocalmente ante su mesnada, que le aplaudía a rabiar: “Ser socialista es tener muy poco y estar dispuesto a dar mucho”. ¡Bravo!, aunque tal frase ya fue superada por el “soy feminista porque soy socialista”, de Ábalos. ¡Unos fenómenos!, me dice Neme. Pero de esto no les voy aburrir… que están hasta en la sopa.
Primero fue en la sintonía de la radio, al oír a unos contertulios, cada cual con más conocimiento, salvo a uno que le resultaba desconocido pero le contagiaba la curiosidad –y a mí también- hablando de las bondades y tradiciones de Chachapoyas, de la que nunca había oído nada. Supe a través de la tertulia radiofónica que mantenían que Chachapoyas es una ciudad de la región andina del norte de Perú, inmersa en un valle rodeado de bosque nuboso, fundada allá por 1538 como San Juan de la Frontera de los Chachapoyas. Con estas características o atributos se preguntaban los tertulianos si valía la pena visitar Chachapoyas, haciendo mención a que el nombre proviene del vocablo nativo “sachapuyos”, que significa “hombre de la neblina”, debido a la niebla que cubre la ciudad. Se continuó hablando del clima y actividades económicas de la región y posibles visitas a la zona. ¡Como para meditar!
Se continuó hablando del clima y actividades económicas de la región y posibles visitas a la zona. ¡Como para meditar!
Por otra parte, ojeando como es costumbre una revista semanal, se detiene mi curiosidad en la información: “Nunca un país con tan poca gente había jugado un Mundial. Curazao, una isla más pequeña que Ibiza y con sólo 185.000 habitantes, ha despertado la curiosidad del planeta fútbol…”. ¿Quién conocía esta isla del Caribe, y ya no digamos qué tipo de fútbol practica o su jugador estrella? Pues ya se puede airear que la isla de Curazao ha marcado un golazo al Mundial de Fútbol. A estas alturas de la lectura me parecía bastante difícil o, si lo desean, mucha y muy grande la hazaña de los futbolistas de Curazao. Pero me lo aclara el discurrir de la lectura al informarnos que la mayoría de los jugadores tiene familia en Curazao, pero han nacido fuera –Países Bajos-, y muchos conocieron la isla por primera vez al jugar los partidos para el Mundial. Así y todo, se ha desatado la fiebre por el fútbol y la venta de camisetas no se detiene. Y para alimentar la polémica en algunos, esos que ahora juzgan lo ocurrido hace cientos de años, que Curazao fue descubierta por una expedición española al mando de Alonso de Ojea en 1499. Existe la versión de que los marineros españoles, que padecían escorbuto, muy frecuente en aquella época por el déficit de vitamina C, se curaban tras desembarcar, gracias a la cantidad de frutas –ricas en vitamina C- que consumían.
Para no hablarles de corrupción, de Zapatero, Ábalos, Jéssica, Sánchez y familia y toda la tropa -¡vaya tropa!- que ya nos hace tinnitus los oídos, mejor distender su lectura con nombres, lugares y tradiciones. Por su salud: ¡Salud!
Contenido patrocinado
También te puede interesar
Lo último