El chavismo sigue intacto

Publicado: 09 ene 2026 - 01:10

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El chavismo está intacto. Cientos de partidarios de Maduro se pasean por las calles provistos de armas largas. El chavismo está vivo y en la calle. Y el mundo asiste atónito a las palabras y los actos de un sujeto que, tras perder las elecciones, envió a sus partidarios a ocupar de modo violento el Congreso de su país, donde se supone que reside la soberanía nacional. ¡Qué le va a importar a Trump la de otras naciones de la comunidad internacional! Está claro que lo que le interesa de Venezuela son sus recursos nacionales y no la vuelta a la democracia. ¿Y quién puede hacerle frente, resistirse? Pues, al menos, se espera que lo haga Europa, empezando por no permitir ese disparatado proyecto de hacerse con Groenlandia. Canadá, que está en la misma situación de ser absorbido ya ha marcado que tampoco lo permitirá.

Hay otro aspecto esencial que llama la atención del proceso de secuestro, captura o detención de Maduro, que de estos tres modos se denomina según el caso, en cuanto al desprecio de Trump a la Carta de las Naciones Unidad y el Derecho público internacional, las propias formas procesales de su sistema legal, en cuanto a las propias garantías, procedimientos y derechos de quienes son presentados ante sus tribunales. ¿Puede un tribunal norteamericano que le presenten a un reo que ha sido capturado como lo fue Maduro en otro país que, con su propio sistema judicial?

Puede ser que, a estas alturas, para legitimar la presencia como acusado ante un tribunal de un Estado, cuando el sujeto se halla en el territorio de otro país soberano, es el proceso de extradición. Es un procedimiento legal mediante el cual un Estado entrega a una persona a otro Estado para ser juzgada o para cumplir una condena. Está regulado por tratados bilaterales y multilaterales, con el objetivo de combatir el crimen transnacional y garantizar la justicia internacional. Y ello exige, además que se cumplan varios principios: El delito debe ser punible en ambos Estados involucrados. La persona extraditada solo puede ser procesada por los delitos indicados en la solicitud de extradición. Nadie puede ser extraditado por delitos políticos (salvo los relacionados con el terrorismo).

La extradición es una herramienta clave en la cooperación judicial internacional. Sin embargo, su aplicación debe respetar siempre los derechos fundamentales y los principios del debido proceso. En España, el derecho de defensa está regulado principalmente en el artículo 24 de la Constitución Española, que establece que “todas las personas tienen derecho a obtener la tutela efectiva de los jueces y tribunales en el ejercicio de sus derechos e intereses legítimos, sin que, en ningún caso, pueda producirse indefensión”. Lo refuerzan otras normativas nacionales y supranacionales, como el Convenio Europeo de Derechos Humanos (artículo 6) y la Carta de Derechos Fundamentales de la Unión Europea (artículo 47). Asimismo, la Ley de Enjuiciamiento Criminal (LECrim) desarrolla las garantías procesales del derecho de defensa a lo largo de todo el procedimiento penal, asegurando que el acusado disponga de todas las herramientas necesarias para una defensa efectiva.

En la historia reciente, hubo, en su momento, dos secuestros famosos, el del criminal nazi Adolf Eichmann, que vivía en Argentina con el nombre falso de Ricardo Klement. Su captura, llevada a cabo por el l servicio secreto israelí, Mosad, en mayo de 1960, que consistió en el secuestro y posterior traslado a Israel del fugitivo líder nazi. Fue localizado, identificado y denunciado en 1957 por el inmigrante judío alemán Lothar Hermann, que escapó del campo de concentración de Dachau y su hija Silvia Hermann. Su traslado a Israel fue igualmente toda una epopeya, disfrazado como si estuviera boracho en un avión de línea regular. El otro secuestro famoso fue el del opositor marroquí, Asunto Ben Barka, secuestrado el 29 de octubre de 1965 en la puerta de la parisina brasserie Lipp, Unos policías franceses de paisano, en colaboración con los servicios secretos marroquíes, lo abordaron e hicieron subir a un coche. Nunca volvió a saberse de él, pero se confirmó que fue asesinado. La implicación francesa en este caso, hizo que el propio De Gaulle llegara a decir, “El Estado no existe y yo estoy al frente”.

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