Los condones en la Torre de Hércules

CLAVE GALICIA

Publicado: 09 ene 2026 - 04:40

Xabier R. Blanco
Xabier R. Blanco | La Región

En 1965 una pareja de recién casados de la Costa da Morte pasó la luna de miel recorriendo el norte de España en un Seat 600. La novia nunca olvidó que en el acenso a los lagos de Covadonga tuvo que bajarse del coche a la altura de la Huesera para aligerar peso y empujar. Cada vez que prendía un pitillo el novio le echaba la culpa del vicio a las cuevas de Altamira. Las pinturas rupestres le habían producido tal impresión que aceptó el cigarro que le ofreció el visitante que tenía al lado con el mismo careto de pasmo.

61 años después uno de los hijos acabó de creerse la fabulosa historia sobre la caída del padre en el fumeteo al escuchar a una guía en la neocueva de Altamira que hubo tiempos en los que visitantes fumaban y merendaban entre pinturas paleolíticas. En las excavaciones sigue apareciendo basura del siglo pasado.

“Desde Altamira todo lo demás es decadencia”. El elogio al trazo se atribuye a Picasso y a Miró. A otros les dio por empezar a fumar dentro. A partir de 1977 se estableció un régimen de visitas restrictivo para garantizar la conservación. Cinco personas eran elegidas por sorteo presencial para acceder un día a la semana con dos guías durante ocho minutos, el tiempo en el que empieza a cambiar la temperatura. Desde la pandemia se empezó a tirar de los anotados en la lista de espera y están llamando a los del año 2000 para el premio. Al resto del personal le queda la neocueva, réplica científica inaugurada en 2001, para llevarse una impresión bastante precisa de unas pinturas rupestres declaradas Patrimonio de la Humanidad en 1985. “No le dábamos importancia al patrimonio y ahora vivimos de él, hay colas por ver buenas réplicas”, finalizó el protagonista del viaje.

Los coruñeses hasta la generación EGB recordarán el anillo de coches al anochecer en la base de la Torre de Hércules orientados hacia el océano y los restos de condones y botes de cerveza tirados al amanecer. Hoy es impensable en un faro Patrimonio de la Humanidad desde 2009. En los años en los que se podía fumar en Altamira por Lugo corrió el plan de tirar la muralla romana para abrir calles, una voladura en otro patrimonio de la Unesco. La Ribeira Sacra se juega entrar en el club este año, es autoestima y garantía de conservación.

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