Vivir del arte o la escritura, una quimera

DEAMBULANDO

Publicado: 09 ene 2026 - 05:10
Opinión en La Región
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El longincuo friso de Moreiras en el Simeón está lleno de colorido, no exento de arte, por encima de la sala en la que, a ese enamorado de Brasil, que fue Vidal Souto, donde le exponen sus cuadros.

O se promueven visitas escolares o de otros grupos o las exposiciones se limitarán a apariciones singulares de unos cuantos cada día donde el vigilante se aburrirá, como una ostra, dicen. Ya las exposiciones tiraron más que tiran cuando por aquellos dorados años para la pintura, los 60 ó 70, todo se vendía; hoy, nada o poco se vende. Ya los nuevos inquilinos de casas nunca colgarán unos cuadros en sus minimalistas moradas ni los asistentes a exposiciones pagarán por alguno dejando para las instituciones ese mecenazgo que ya ni particulares ni sociedades ejercen, condenando al artista o un malvivir que ni siquiera daría para una bohemia. De aquí que acumulen obra en sus estudios.

En estas reflexiones me hallaba asociándolas a la presentación de libros que proliferan más que setas por este postrero otoño, que los autores venden por docenas, si suerte hubiese en el acto de presentación. Vivir de la pluma, como del arte pictórico o escultórico se antoja difícil en estos tiempos en que lo ornamental, superfluo se estima, aunque paradójico que se visiten más museos que nunca cuando el turismo, aunque más extendido, más culto parece, no obstante se pague por todo, que es una forma de preservar los monumentos que de otra forma se nos derrumbarían.

Auditorios, salas de exposiciones, proliferan por doquiera, más que nunca. Se editan más libros. No hay municipio sin su auditorio. Ni escribiente que no haya parido una novela. Ahora con la IA (inteligencia Artificial) a la que puedes suministrar unos cuantos nombres buscarás en argumento o estilo, y con esto hará hasta una novela de acción, dramática, amorosa, amable, lo que quieras. Sospecho que muchos ya se han lanzado a la “creación” de libros, que de tanto abundar, inundan todo y solo tendrán esa salida que los compromisos sociales auguran o sea, vender unas cuantas docenas cuando más, y con el sistema de edición Amazon, en las que el supuesto autor, verdadero a veces, no arriesga sino a no recibir ni un euro de su supuesta autoría o la apoyada en la IA. O tempora o mores¡, que Cicerón diría cuando veía la decadencia de la democracia romana, o mejor de la Res Publica, atisbando en el horizonte que llegarían primero los dictadores, que ya varios en su tiempo, después los emperadores que aun algunos fueron extendiendo los limes o fronteras de su predecesores gracias a esa maquinaría invencible de la Legiones, con columnas que avanzaban de cuatro en fondo hasta cubrir las calzadas en una docena de kilómetros o más contando la intendencia que viajaba en la retaguardia. Hay que figurarse el terror de las poblaciones al ver avanzar impertérrita a esta maquinaria de guerra de tan engranada que ni un solo eslabón se desencajaba.

Corremos unos tiempos no tan descorazonadores como se nos presentan. El horizonte parece amenazar la democracia con los extremos constriñéndola, pero si somos optimistas el mundo siempre camina hacia delante. Un amigo, que escribe y casi en verso se refiere a la vida bucólica, esa romantizada, que él ve bajo su prisma, estigmatiza el entorno que yo en mi experiencia casi diaria por el medio veo que los ríos bajan limpios, que a pesar de tanto fuego los bosques se extienden: si antes subíamos a la sierra de San Mamede sin ninguna sombra, muchas hasta casi la misma cumbre; si antes paseábamos por el alto Arnoia a sol abierto, ahora en la umbría y si antes también por el entorno de Castromao desde Vilanova nos cubrirá un bosque Lo mismo en la sierra de Queixa antes que los devastadores incendios del pasado agosto dejarán toda la arboleda reducida a cenizas, ya desde las laderas que dan a Chandrexa, ya desde las otras de los altos da Pá o los montes de Samión o el oriente del San Mamede o la sierra de Enciña da Lastra o todo el entorno de las Trevincas, vayas desde Vilanova, Porto, Xares, Casaio, el lago de Sanabria o hacia el bellísimo valle del Tera.

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