Chegou o momento

Publicado: 22 oct 2026 - 02:40

Llegó el momento. Ese era el mensaje que no dejó de sonar en la campaña de las elecciones al Parlamento de Galicia de 2009. El candidato era Alberto Núñez Feijóo y trataba de recuperar la mayoría absoluta popular en la Cámara legislativa gallega después de los nefastos años de la coalición socialista-nacionalista en el Ejecutivo autonómico al que, semanas antes, despedíamos con el célebre ya “gracias por nada, adiós bipartito”.

En esa campaña Feijóo firmó, en un acto solemne, en la Plaza del Obradoiro, el llamado “Contrato con Galicia”, con compromisos de gestión muy concretos entre los que destacaban la austeridad (reducción de altos cargos, coches oficiales y gasto político), no subir impuestos, bajar la deuda, pagar a proveedores… sin olvidar lo que llamaríamos “galleguismo institucional”, caracterizado primordialmente por la defensa de la lengua gallega sin imposición y la libertad lingüística. Evidentemente Feijóo cumplió, porque, en caso contrario, no le habrían reelegido más y encadenó otras tres mayorías absolutas consecutivas en 2012, 2016 y 2020.

Buceando en los antecedentes nos encontramos con el “Contract with America” ideado por Newt Gingrich y Dick Armey para las elecciones legislativas de 1994. Y es que seis semanas antes de votar, casi todos los candidatos republicanos a la Cámara firmaron en las escaleras del Capitolio un documento con diez reformas que se comprometían a votar en los primeros cien días de gobierno si ganaban, incluyendo la enmienda del presupuesto equilibrado, la reforma fiscal, la reforma del bienestar social, el límite de mandatos y la reducción del Gobierno. Y su impacto fue decisivo porque ganaron la Cámara después de cuarenta años en minoría, creando la primera mayoría conservadora desde 1952. Una medida que cambió la forma de hacer campaña en EEUU porque nacionalizó una elección que era local, unificó mensaje y obligó al adversario a posicionarse punto por punto. De ahí nacieron el “Contratto con gli Italiani” de Berlusconi en 2001, el “Contrato con Gran Bretaña”… José María Aznar (1996-2000) usó la idea como contrato de estabilidad, empleo y descentralización.

En 2026 el “Contrato con España” marca contraste con la decadencia del sanchismo y concentra el voto útil

Viene de la teoría del mandato-delegación: el candidato es mandatario del pueblo. Firmar un contrato invierte la lógica: no es “vótame por quien soy” sino “contrátame por lo que voy a hacer”. Los que asistimos este lunes en el Espacio Larra, en Madrid, a la presentación pública del documento –el “Contrato con España”- y a su firma de puño y letra por el candidato que ya ganó las elecciones generales en 2023, escuchamos a Núñez Feijóo definirlo como “un nuevo tiempo” basado en la verdad, la ley, el esfuerzo y la unidad, con doce promesas clave en pensiones, vivienda, impuestos y sanidad, y la idea explícita de “decir la verdad, cumplir la palabra y no defraudar”. Se trata de un auténtico manifiesto para la reconstrucción nacional. En una España donde los españoles cada vez pagan más y reciben menos. La idea sobre la que pivota es que la palabra de un presidente del Gobierno vuelva a tener valor. Este contrato actúa como acta fundacional de la España que viene, estamos ante el “kilómetro cero” del proyecto político que inaugura esta nueva era.

El PP, y su candidato, se presentan para gobernar. Evidentemente significará echar a Sánchez, pero el propósito fundamental es poner en práctica las políticas populares para que España funcione, tenga futuro y sienta orgullo de país. En Galicia, en 2009, las urnas prefirieron abrumadoramente a quien firmó, con luz y taquígrafos, su contrato con el electorado. En 2026 el “Contrato con España” marca contraste con la decadencia del sanchismo y concentra el voto útil. Elegimos entre decencia o decadencia. Y es que en España también “chegou o momento”.

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