LA CHINA EMERGENTE

Publicado: 16 feb 2011 - 08:50 Actualizado: 11 feb 2014 - 00:00

Desde un tiempo a esta parte, mucha gente vaticina que China, dentro de unos años, será, en unión de India y Brasil, uno de los países más poderosos del planeta tierra. Esto mismo lo sostiene un primo mío, aficionado a temas del porvenir. Aunque no quiero, bajo ningún concepto, perjudicar a mi pariente por su forma de pensar, difiero totalmente del mismo, así como de los que piensan como él, que China llegue a tener el poder que se propugna. Y eso porque los poderes fácticos, por ejemplo, de los EE UU de Norteamérica, tratan ya de que aquella nación llegue efectivamente a ocupar su lugar. Y eso lo vemos todos los días. El imperio americano está ahí. No hay más que apreciar la actitud de USA tratando descaradamente de intervenir en las economías de otros países que le puedan afectar, saltándose a la torera los tratados correspondientes: invadir países donde hay petróleo, controlar y ordenar regímenes que le sean afectos, no respetar los derechos humanos, y lo mismo en lo que respecta al medio ambiente, y un largo etcétera.

Por otro lado, en el actual momento, sería conveniente que se graven los productos procedentes de los países que no han suscrito, pese al tiempo transcurrido, el Protocolo de Kyoto, tal y como propuso hace tiempo Nicolas Sarkozy, presidente de Francia, aunque, como dice también cierto primo: 'a lo mejor no influye para nada en el cambio climático'.

Sea como fuere, para que China llegue a tener un lugar muy importante en el mundo, tendría que existir una asociación de naciones con verdadero poder real, o sea con mandato coercitivo para hacer cumplir los acuerdos de esa sociedad internacional. Por desgracia, actualmente, a la ONU le ocurre lo mismo que le pasó a su antecesora, Sociedad de Naciones, que no sirvió para nada. Actualmente, haciendo caso omiso a la ONU en asuntos importantes, quien manda y tiene el poder absoluto es EE UU. Y nada más.

En realidad, los Estados Unidos no pueden evitar que China sea el tercer país más grande del mundo en superficie, después de Rusia y Canadá, y el mayor en cuanto a población -1.386.975.500 habitantes-. Más de una quinta parte de la población mundial vive dentro de las fronteras de China. Aquí, precisamente, nació una de las primeras civilizaciones del planeta y tiene una historia escrita de hace unos 3.500 años.

Desde hace tiempo China ha modernizado su estructura económica que, desde luego, viene afectando grandemente al comercio mundial. Su Constitución, de 4 de diciembre de 1982, fue la primera que proporcionó medidas de protección medioambiental. Su gobierno ha prestado una creciente atención a la expansión de cultivos para el desarrollo de la industria textil.

Quiérase o no, China es el principal productor mundial de algodón (produce anualmente 15,6 millones de toneladas de algodón); exporta textiles, prendas de vestir, calzado deportivo, maquinaria y equipamiento, sistemas de armamento.

No creo que China llegue a tener poder similar a EE UU, pues, pese a todo, debiera de existir un reparto más equitativo de la riqueza. Y eso unido, naturalmente, a medidas que toda su población tenga acceso a las mismas condiciones de sanidad, educación, y libertad de todos los órdenes, y de opinión. Así, podríamos hablar de un gran país.

Conviene recordar que China y Europa a lo largo de la historia, no estuvieron en contacto directo. Sin embargo, hasta 1840 no empezaron las primeras colisiones. Gran Bretaña ocupó los territorios cercanos a Cantón, e hizo inmensa fortuna solamente con el tráfico de drogas, especialmente opio. Otras naciones europeas estaban también ¡faltaría más! al acecho, ocupando una u otra parte de China, y pidiendo concesiones a expensas de los chinos. Incluso la entonces pequeña nación del Japón tomo también parte en el juego. China se vio arrastrada en todas las direcciones; en algunas ocasiones devolvía los ataques, pero siempre con éxito nulo, y en contra de su propio beneficio.

Y, para terminar, decir que cuando Japón era enemigo de Estados Unidos, China era su aliado, y más tarde, cuando China se convirtió en su enemigo, Japón, por su cuenta y riesgo se convirtió en su aliado. Por lo tanto, existen, quiérase o no, amarillos en ambos lados.

Contenido patrocinado

stats