Ciclos: vida y obra de un genio

Publicado: 05 feb 2009 - 01:00 Actualizado: 11 feb 2014 - 00:00

En esta época, con tanta pérdida de valores, donde la amistad, que es uno de los grandes, no se valora, se va a velocidades supersónicas y, con violencia por todas partes, nos llega como un soplo de aire fresco, para soñar, recrearnos y, fortalecernos, la obra de los grandes genios mundiales, en los ciclos de música, con su director Manuel López-Benito, que nos hace vibrar con sus audiciones comentadas. Es un coordinador magnífico, afable, resaltando los momentos culminantes. Es un placer y, un descanso, para lo que altera, la armonía que encuentras con los genios de la música te liberan y, te inspiran hasta para ‘pintar’ esa música, y escuchar la pintura, con lo que te conmueve, es pura poesía, lo vive, y te lo hace vivir, Don Manuel López-Benito, que lleva tres años dirigiendo estos ciclos por gentileza de Caixa Galicia, en la sala de Juan XXIII, los miércoles, -ahora en descanso-. Esperamos que vuelva en enero del 2009, y que siga con estas lecciones magistrales. Estos ciclos también los dirigió en Vigo y Pontevedra.

En estos tres años nos ha impresionado, con los genios mundiales como: Ludwig Van Beethoven, alemán. Con él, la sinfonía deja de ser diversión aristocrática, para ser de la humanidad. Fue un compositor muy prolífico, a pesar de su sordera, con una Misa solemne, oberturas, sonatas y conciertos para piano y violín... Con Wolfgang Amadeus Mozart, austriaco, dominando desde los cinco años: el piano, el violín y la composición. Dio conciertos por toda Europa, empapado de nuevas corrientes musicales, fue el precursor del romanticismo. Cuesta asimilar, que falleciendo a los 35 años dejase tanta obra, y de tanta calidad. De sus óperas, me quedo con ‘La flauta mágica’, me recuerda, cuando de pequeñita, hacía los gorgoritos de su canción más conocida. Escribió 41 sinfonías, conciertos para piano y orquesta, serenatas, sonatas, en gran cantidad, misas... ‘La Coronación’ y, como obra coral destaca su ‘Réquiem’, lo último que escribió antes de fallecer en 1791. Tchaikovski, compositor y director de orquesta ruso, conjugó la música eslava con el romanticismo y el clasicismo. Los que asistimos al ciclo, aún seguimos vibrando; porque disfrutamos como cosacos, -ya que con Haydn, fueron los músicos de este curso-. Con tanta obra que compuso me quedo con sus ballets: ‘El Lago de los Cisnes’, ‘La Bella Durmiente’ y ‘Cascanueces’.

Cuando el director nos explicaba lo que sufría en alguna obra, lo notábamos en su música. ‘La Bella Durmiente’ rebasó nuestras expectativas, interpretada por la orquesta Filarmónica de Berlín y dirigida por Rostropovich, lo mismo que ‘El Lago de los Cisnes’; pero la anterior con gran lujo de vestuario y escenarios... nos llegó al alma. En los siguientes días no paré de tararear: ‘Eres tú, mi príncipe azul, que yo soñéee...’, y lo revivía. Maravillosos los coros dirigidos por el gran Herbert Karajan, o las canciones de carácter humorístico, carnavalesco, bajo la dirección de Rubinstein, y nos entristecía con su ‘Finale Adagio lamentoso Andante’, ‘La Patética’, cuando ya estaba cansado de sufrir. Como final, nos deleitamos con Haydn, austriaco, con gran dominio de la técnica instrumental, era protegido de un conde. Encarnó el clasicismo musical, minucioso, con obra muy abundante. Destacaría ‘La Creación’, que disfrutamos con su letra, la soprano y los coros. Lo que se graba en el alma se disfruta más. Agradecemos a Caixa Galicia, que nos traiga a un maestro como Manuel López-Benito, que selecciona lo mejor, y a él por ser como es.

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