Chicho Outeiriño
DEAMBULANDO
Los más de mil apodos de Benchosey… y los nuestros
El día de los inocentes de 1895 los hermanos August y Louis Lumiére proyectaron su primer cortometraje (“La salida de la fábrica Lumiére”) utilizando su invento: el cinematógrafo. Fue en el Salón Indio del Gran Café, en el número catorce del Boulevard des Capucines, en París, en el lugar que hoy ocupa el restaurante del Hotel Scribe. Más adelante el dramaturgo y periodista italiano Ricciotto Canudo catalogó al cine como el “séptimo arte”, uniéndolo a la clasificación francesa de arquitectura, escultura, pintura, danza, poesía y música…Sostenía Canudo que el cine es el arte plástica en movimiento y que abarca, y es cierto, a las otras seis. También rotundamente puede decirse que es el arte de nuestro tiempo, pues su evolución ha podido contemplarse en su conjunto en el último siglo, aparición del cine sonoro incluida.
A nuestro Ourense llega el invento de los Lumiére en 1898, siendo las primeras salas de exhibición permanentes el “Cine Pinacho” –regentado por Isidro Pinacho García- en 1906 -en la confluencia de la Calle del Paseo y la Calle Alejandro Outeiriño Rodríguez- y el “Salón Moderno” del italiano Eduardo Barbagelata Mucci en 1912. Y es que nuestro territorio, esencialmente creativo, tuvo y tiene una ligazón muy potente con el nacimiento y desarrollo del sector audiovisual. A los primeros cines se sumó el Teatro Principal en 1915 y , avanzado el siglo XX, los Xesteira (recuerdo el estreno de Superman con la cola llegando al parque de San Lázaro), Mary, Avenida, Losada..el Yago en A Ponte… Menciones cinematográficas que no deben obviar el papel del Cine Clube Ourense, el más de medio siglo del Cine Club Padre Feijóo –grandísima su labor-, las Xornadas de Cine y Vídeo de Galicia en O Carballiño en 1984 (allá fui a ver en versión original la trilogía d eFrancis Ford Coppola). Hitos que desembocaron con la primera edición del Festival de Cine Independiente de Ourense en 1996 de la mano de Eloy Lozano y Alcalde Manuel Cabezas.
Responde esta realidad, convertirse como lo es Ourense, en cuna y festival del cine de Galicia, a una rica trayectoria con nombres en mayúscula como Antonio Román, Elixio González, Fernando Iglesias “Tacholas”, Carlos Velo, Chano Piñeiro…anecdotario de peso como que un actor nacido en Manzaneda –Eumenio Blanco- llene la pantalla en una escena con Francois Truffaut en “Encuentros en la tercera fase” de Steven Spielberg (1977); ver a Sir Alec Guinness rodando “Monseñor Quijote” en Oseira,la novela del inmortal Graham Greene, asiduo del monasterio…qué contar de nuestro hijo adoptivo José Luís Cuerda, quien definió en sus “Memorias fritas” a Pazos, Carballiño, Paradela de Moldes, Cubilledo…como “su patria electa”. Nuestro festival, en sus treinta años de vida, traza un paralelismo con la “Revista Nós” que también alumbramos ,constituyendo un vehículo promocional de primer nivel y un espejo para poner a prueba nuestro ingenio y capacidad organizativa situándonos a la altura de quien siempre debe inspirarnos.
Todos los esfuerzos serán pocos para mantener el OUFF como buque insignia cultural y referencial, posicionando Ourense como cuna y festival del cine de Galicia
Todos los esfuerzos serán pocos para mantener el OUFF como buque insignia cultural y referencial, y aprovecho para poner en valor el trabajo y compromiso de Miguel Anxo Fernández y Aurelio Gómez Villar, cada uno en su parcela –la artística y la logística-, desde que acordamos revivir una cita que sólo trajo beneficios y noticias positivas, respondiendo con elegancia y dignidad de la buena a los más de ciento cincuenta países de los cinco continentes con los que trabamos lazos en el clásicamente llamado mundo del celuloide. Resistir siempre será vencer y ni la pandemia fue un obstáculo para acudir a una cita donde tanto se espera de nosotros convirtiendo también a Ourense no sólo en un gran plató para el audiovisual sino también en un bien trazado centro de negocios. Un motor capaz de producir desde la Ourense Film Commission a publicaciones y monografías específicas tan rigurosas como cuidadas pasando por acuerdos ambiciosos con el Festival de Angouleme (gracias al actor carballlinés José García –todo un nombre en el cine francés-) o la extraordinaria relación con el cine mexicano derivada del legado de nuestro vecino de Cartelle Carlos Velo Cobelas, gran colaborador del universal Luís Buñuel.
Alcemos nuevamente el telón, sigamos labrando prestigio y reconocimiento gracias a nuestro Festival y afilemos, honrando al símbolo por excelencia de esta tierra única, la proverbial sagacidad para continuar posicionando Ourense en el lado bueno de la historia del arte de Friedrich Murnau, Ingmar Bergman, Akira Kurosawa, Fritz Lang o John Ford. Y no hay mejor “The end” para cerrar el círculo de esta opinión que el estribillo de Luis Eduardo Aute: “cine, cine, cine… más cine por favor… que todo en la vida es cine y los sueños cine son”.
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