El conejito malo

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Publicado: 18 feb 2026 - 01:10
Opinión en La Región
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El conejito malo, Bad Bunny, se ha convertido en personaje recurrente del debate político. Desde su aparición en la final de la Super Bowl, ya no sólo se implora con frecuencia su nombre en homenaje a Bugs Bunny, el famoso conejo de los dibujos animados, sino que se ha convertido en una especie de estandarte latino antiTrump por su defensa de los inmigrantes ante las políticas migratorias restrictivas de EE.UU. Nada que reprochar a su cruzada por la igualdad de la especie humana, aunque si además se le entendiera algo de lo que dice cuando canta, sería la leche.

Lo peor es que el reguetón verbal incontinente del cantante llegó al Congreso español por boca de Patxi López, que, en un inglés de aprobado raspado de colegio concertado, citó las palabras del artista puertorriqueño: “The only thing more powerful than hate is love” (Lo único más poderoso que el odio es el amor). El nuevo referente filosófico mundial ha adaptado a los tiempos la frase de Martin Luther King cuando lideraba la lucha contra el racismo: “El odio no puede expulsar el odio; sólo el amor puede hacerlo”. Sabido eso, recordemos que del amor al odio hay un paso y viceversa, según el refranero popular.

Patxi quiere ser el Bad Bunny de la política española, pero no llega a la categoría de Bugs Bunny

Patxi López, cuyo único puesto institucional relevante como lehendakari se lo debe al PP, no desperdicia ocasión para cargar contra los populares y apuntarse a la defensa incondicional delirante de su amo y señor hasta rozar el ridículo con más reiteración de la admisible en un portavoz parlamentario. Relevó a Ibarretxe en el Gobierno vasco, que un día le preguntó a Patxi, ahiválaostia, si conocía el principio de Arquímedes. Patxi, en plan pelotari levantador de piedras del mismo Euskadi, contestó raudo y veloz: “Depende de cuál de ellos”. Años más tarde, intentó remediarlo preguntándole a Sánchez en 2017 en un debate de primarias con Susana Díaz: “Vamos a ver, Pedro, ¿tú sabes lo que es una nación?”. Entonces, el futuro presidente estaba pensando ya en el Frankenstein al definir a España como “nación de naciones”. Patxi pasó de rival a telonero de Pedro, y ha terminado siendo una parodia de sí mismo dentro del régimen sanchista.

Patxi quiere ser el Bad Bunny de la política española, pero no llega a la categoría de Bugs Bunny. Patxi ahiválalaostia se pasa de frenada en cada intervención, incluso cuando actúa de siervo del puto amo ante el Dios del socialismo español Felipe González. Su degradación política alcanza la vejación moral y personal como entusiasta defensor de los pactos con los proetarras de Bildu, herederos políticos del uso sangriento del terrorismo como método de extorsión violenta. A fuerza de sacarse conejos de la chistera, Sánchez ha ido creando un zoo de especies muy variopintas. Y como las pulgas imaginarias de Chaplin en ‘Candilejas’, Patxi y demás fauna del arca de Pedro saltan a gusto líder en la pista del sanchismo. Lástima que lejos de emular a Bad Bunny en lo positivo, Patxi López se empeñe en ser el conejito malo de la tropa sanchista.

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