Contradicciones y patriotismo

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Publicado: 15 mar 2026 - 03:10
Opinión de Fernando Lusson.
Opinión de Fernando Lusson. | La Región

Cuando aún no se conocen los verdaderos objetivos de la guerra desatada por EEUU e Israel contra Irán, más allá de la destruccioón de la capacidad nuclear de Teherán, que según Donald Trump habría vuelto a ser destruida, y descartado que la devastación del país pretenda un cambio de régimen dado que no existe ningún movimiento de la oposición a los ayatolás, ni posibilidades de un alzamiento militar, la cuestión ahora es determinar cuándo va a terminar la guerra, quién la va a dar por concluida y en qué condiciones. Trump ha dicho que espera lograr la rendición total de Irán e Israel que está dispuesto a seguir bombardeando sin límites al país que busca su destrucción.

Entre tanto el mantenimiento de la guerra no hace sino incrementar las contradicciones entre quienes apoyan su continuación -salvo en Israel- tanto en Estados Unidos como en el resto de países. En el Partido Republicano y ente los partidarios MAGA se recuerda a Trump que prometió no involucrar a EEUU en ninguna guerra y en la Unión Europea el apoyo a la interveción unilateral e ilegal contra el régimen teocrático iraní supone una quiebra entre los dos partidos -o los dos bloques- que son la columna vertebral del proyecto europeo, entre los que han seguido con una posición acrítica la iniciativa de Trump y Netanyahu y quienes de una u otra forma han enarbolado la bandera del “no a la guerra”. Con un nexo común, todas las opiniones públicas e incluso los votantes de los partidos conservadores que gobiernan en sus países están mayoritariamente contra la guerra. Y de paso, también a favor del mantenimiento del orden internacional basado en reglas, y no de su defunción como llegó a sugerir la presidenta de la Comisión Europea, Úrsula von der Leyen, que se desdijo poco después, pero queda la sensación de si fue un arrepentimiento sincero o forzado por la presión de distintos países, incluido España.

Es decir un nuevo ejercicio de patriotismo partidista, en el que el PP no defiende ni la política exterior y de defensa que le toca dirigir al gobierno de turno, ni defiende a su país frente a los ataques exteriores, como las amenazas de Trump por ejercer su soberanía.

En nuestro país quien más sufre las contradicciones generadas por la guerra es el PP donde al contundente “no a la guerra” oponen una beatífica petición de “contención” a la coalición atacante, comienzan a sufrir discrepancias entre sus propios dirigentes por el seguidismo de algunos a la posición estadounidenses y porque ese apoyo viene seguido de las consecuencias que para los ciudadanos tiene una guerra que va a provocar un nuevo episodio de inflación generalizada y de dificultades para muchos autónomos, con el previsible nuevo episodio de enfrentamientos entre el PP y el Gobierno sobre las medidas paliativas que se aprobarán entre las que no están previstas la petición habitual de los populares de rebaja generalizada del IVA.

En un ejercicio reduccionista, el PP considera que el pacifismo de Pedro Sánchez responde a un interés meramente partidista y electoral -apoyado nuevamente por los tradicionales “abajo firmantes” que han convocado manifestaciones contra la guerra- que tratarán de compensar con una nueva campaña de desprestigio del presidente del Gobierno entre los líderes conservadores europeos que hacen seguidismo de Trump por no haber cedido el uso de las bases a Estados Unidos para atacar a Irán, y para subrayar que ha perdido el predicamento que llegó a tener en las decisiones de UE, donde logró que sus posiciones inicialmente minoritarias fueran seguidas después por distintos países. Es decir un nuevo ejercicio de patriotismo partidista, en el que el PP no defiende ni la política exterior y de defensa que le toca dirigir al gobierno de turno, ni defiende a su país frente a los ataques exteriores, como las amenazas de Trump por ejercer su soberanía.

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