Aquella cordial camaradería prensa-radio de antaño

HISTORIAS DE UN SENTIMENTAL

La señora Concha, con su puro, madrina del partido.
La señora Concha, con su puro, madrina del partido.

Una de las ventajas de estar jubilado es que tienes todo el tiempo del mundo para revolver tus archivos, fondo inagotable de recuerdos y vivencias, especialmente útil si, como en mi caso, has sido ordenado. Ya les he contado que mi etapa residente en la radio en Ourense fue breve (1968-1972), pero no en la prensa, ya que desde Vigo seguí colaborando en La Región de hace medio siglo, por lo que mi firma sobrevive a la de tan entrañables maestros y compañeros singulares. Pero hoy quiero recordar de nuevo aquella cordial fraternidad profesional entre los profesionales de la radio y los de este diario, especialmente con algunos colegas tan queridos por su cercanía y bonhomía, como Ellacuriaga, Rey, Reza y otros. He vuelto a sentir aquellas emociones, cuando las fotos de aquel tiempo salen a mi encuentro.

Obviamente, yo no conozco cómo es hoy ese clima. Entonces éramos menos. Había tres emisoras (Radio Ourense, la Voz del Miño y Radio Popular), La Región, una delegación de La Voz de Galicia y dos o tres corresponsalías de la prensa de Vigo y Santiago. Pero la relación de los de este periódico con los de la radio era especial. Por eso en los anales del deporte local fue famoso el partido histórico que, a beneficio no me acuerdo de qué, celebramos en aquellos tiempos en el estadio del Couto, entre un combinado de la radio local y el equipo de La Región, reforzados ambos con otros amigos que realmente sabían jugar al fútbol. Teníamos dos madrinas, una permanente, la señora Concha, con su puro, y una gentil señorita, Elisa, novia de otro de la radio. La verdad es que uno echa en falta en este Ourense de nuestros días a aquellos personajes entrañables, singulares y queridos, evidencia de ese especial sentido del humor que es la divisa de los ourensanos de todos los tiempos.

El capitán del equipo de la prensa era Ellacuriaga que, con su especial sentido del humor y le previsión, se cubría con un casco de obra. Yo era el capitán de los de la radio. Este día, Reza no fotografiaba el evento, sino que era uno de los arietes del equipo de la prensa. En las líneas de la radio destacaban Horacio, Santi, Esteban Plaza en el ariete, con dos refuerzos por los laterales, en tanto Pepe Ruipérez y yo nos movíamos entre el centro y la defensa de los de la radio. Me causa particular pena pensar que ya no están con nosotros muchos de aquellos compañeros de aquel tiempo, por lo que hoy quiero aquí recordarlos. Dirigió el encuentro como árbitro el entrenador del Atlético Ourense, Luis Soria. El encuentro estuvo tan igualado y reñido, que hubo que recurrir a los penaltis para resolverlo, en lo que se impusieron los de la radio por dos goles. Inicialmente, el encuentro concluyera empatado a tres por cada parte, lo que da idea del juego desarrollado.

Como los porteros eran refuerzos de chavales de verdad que jugaban al fútbol, los resultados eran muy reñidos, pese a la holgada interpretación de las reglas de juego que hacían árbitro y jueces de línea

Como correspondía a un encuentro de liga o de alta competición, los dos capitanes nos saludamos en el terreno de juego, las dos madrinas, la de aquel encuentro (novia de un jugador de la radio) y la permanente, hicieron el saque de honor y se intercambiaban objetos, más que propiamente banderines. Como los porteros eran refuerzos de chavales de verdad que jugaban al fútbol, los resultados eran muy reñidos, pese a la holgada interpretación de las reglas de juego que hacían árbitro y jueces de línea, aunque en ocasiones pareciera más un partido de cualquier cosa, menos de fútbol. También es cierto que nunca logramos llenar el estadio, pero eso era lo de menos. Ganamos los de la prensa, luego de un igualado partido, aunque el resultado fuera lo de menos. Hay que agradecer al Atlético Ourense que nos prestara los equipos completos a las dos selecciones. Aparte de agua, las asistencias de cada equipo llevaban otros recipientes, se sospecha que con vino del Ribeiro. También en las bandas se servían refrescos de naranja. Los de prensa iban de verde y los de radio, de amarillo.

No sé si hoy, con tantos medios y profesionales, existe aquel clima de cordialidad y camaradería. La fiesta de la radio era un acontecimiento de enorme relieve social, con misa solemne en los franciscanos, presidida por el obispo, con las autoridades locales y representaciones de las fuerzas vivas y entidades sociales, seguida de un refrigerio en el recién inaugurado Hotel San Martín. Todo a lo grande.

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