Cosas que no convienen | Ahora que llega el calor

Publicado: 01 jun 2025 - 07:43
@txarka.ilustracion
@txarka.ilustracion | La Región

1 Los pantalones cortos. El gran horror del estío es tener que contemplar las carnes de los otros, embutidas en ropas de mal gusto, con lorzas colgantes, tatuajes ridículos (todo tatuaje es ridículo) y pieles que estarían mejor cubiertas. La gran vulgaridad es enseñar las piernas, como esta moda de las bermudas, que uniforma a los hombres de ridículo y colegial. Terrible.

2 Ir a la playa. En estos litorales de hormigón y rotondas, saturar los arenales parece el consuelo coral de una sociedad que no se soporta a sí misma. Tal vez, dejar las playas en paz, darle un descanso al mar y a los lugares de costa sea una respuesta prudente. El océano, con su paz infinita, está dentro de cada uno.

3 Talar los árboles. Es tendencia en las corporaciones reaccionarias cortar árboles, como si fuesen una cosa woke que estorba en estos centros comerciales de cemento que algunos entienden como ciudad. Cuando sea imposible vivir sin la sombra, el frescor y la calma verde de nuestros compañeros de planeta habrá quien empiece a rezarle a los tocones.

4 Coger un avión. Pensar que la salida de este horno está en pedorrear querosén a la atmósfera hasta un destino fresco es acaparador, torpe y cortoplacista. Un aeropuerto abarrotado simboliza nuestro gran fracaso civilizatorio (y más en verano).

5 Trabajar. Hay que cuidarse de esta manía todo el año, pero con días largos y temperaturas altas es obligatorio revisar eso de malvender nuestro único activo posible, el tiempo. La vida sólo sucede una vez.

6 Comer cosas raras. Estos veranos apocalípticos son la antesala del clima desregulado y terrible que los humanos invocamos al comprar ropa, al zampar todo el atún, al seguir rompiendo montañas para que funcione la máquina del ansia. Lo mínimo, antes de que la humanidad sea un puñado de infelices sobreviviendo en el polo norte es alimentarse de lo próximo y hacer del gazpacho religión.

7 Estar de pie. El verano debería ser una competición de siestas y que la vida suceda en la sacrosanta tumbona, el mejor mueble del mundo.

8 La vacación. Escapar de una vida que no se quiere y certificar veladamente que el resto del año es una tortura confirma que somos tontos de capirote.

9 Pelear contra el sudor. La gran maravilla de estos cuerpos vivos es su sistema de transpiración. Hay que celebrar nuestra arquitectura divina y, en vez de insistir en tapar los poros, en perfumar pieles y en maquillar olores, quizá sea buena idea beber mucha agua para enfriar el cuerpo y que nuestra milagrosa sustancia se refresque a sí misma como hace el botijo.

10 Morenear. Invocar al melanoma bajo este sol implacable es jugar a la ruleta rusa. Sombreros de paja para todos. Y basta de estupideces.

Contenido patrocinado

stats