¿Covid y éxito? Vodka y hambre

Publicado: 06 ago 2021 - 03:25 Actualizado: 05 ago 2021 - 22:25

Los comités olímpicos de cada país suelen responder al carácter de su gobierno. Bielorrusia, antiguo miembro de la URSS, es una dictadura dirigida por Alexander Lukashenko, buen amigo de Putin y promotor del vodka como remedio contra el Covid-19.

El presidente del Comité bielorruso es, curioso, su hijo Viktor. La organización y seriedad del organismo se describe al inscribir en los Juegos de Tokio a una atleta, Krystsina Tsimanouskaya, en una prueba de relevos sin su conocimiento o consentimiento.

La atleta se quejó de forma pública por esta descoordinación y la respuesta de su país recordó a los tiempos del otro lado del 'telón de acero'. Orden inmediata de regreso a casa, 'acompañada' por dos 'funcionarios' y repudio en los medios de comunicación.

En el aeropuerto, Tsimanouskaya pidió ayuda a la policía japonesa para evitar su repatriación. Finalmente, recibió asilo en Polonia. No será extraño que compita por este país en el futuro.

La atleta pertenece a movimientos opositores a Lukashenko y, como tantos, teme aparecer cualquier día muerta "por causas naturales", al estilo del KGB.

Premeditado o no, la disputa de los Juegos ha sido la oportunidad de Tsimanouskaya para escapar de Bielorrusia y reunirse con su novio, exiliado en Ucrania.

Se libra del nuevo e ingenioso plan para lograr más medallas de Lukashenko. "Nuestros atletas tienen que pasar hambre".

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