Crear conflicto

VÍA DE SERVICIO

Publicado: 08 ago 2025 - 03:11
Opinión en La Región | La Región
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Es muy posible que la gran mayoría de los españoles, a no ser que se resida en alguna localidad en la que exista una numerosa comunidad de vecinos de religión musulmana, tuvieran conocimiento de que se reunían en lugares públicos de propiedad municipal, es decir, de todos, para celebrar un rezo multitudinario para conmemorar sus dos fiestas principales, el final del Ramadán y la Fiesta del Cordero. De lo que seguro que no tenían noticia es de que esas concentraciones hayan supuesto algún problema de seguridad o de orden público. La decisión del ayuntamiento de la localidad murciana de Jumilla de impedir que se celebren fiestas islámicas en lugares públicos causa un problema donde no lo había, lo que obedece a razones ideológicas que contravienen el derecho al libre ejercicio de las confesiones religiosas consagrado en la Constitución.

El PP se desliza por una pendiente en la que quiere que todos los habitantes de España sean BEC -blancos, españoles y católicos-, aunque en esta última parte se olviden de los propios valores que pretenden defender y hacen caso omiso del precepto de amar al prójimo como a ti mismo, de la caridad cristiana y de tantas otras referencias evangélicas en esa dirección.

Cuando tanto se habla de las servidumbres del Gobierno central y su necesidad de plegarse a las peticiones independentistas para permanecer en el poder, al PP le ocurre lo mismo con Vox, cuando se ve obligado a aceptar sus exigencias para que le apruebe los presupuestos autonómicos o locales o para seguir gobernando, como es el caso de Jumilla, en la que un solo edil ultraderechista ha torcido el brazo al PP. A no ser que este partido se encuentre cómodo, con esas reclamaciones, tal y como parece de la deriva emprendida no ya con la inmigración, sino contra aquellos ciudadanos españoles que no profesan la religión católica. El PP se desliza por una pendiente en la que quiere que todos los habitantes de España sean BEC -blancos, españoles y católicos-, aunque en esta última parte se olviden de los propios valores que pretenden defender y hacen caso omiso del precepto de amar al prójimo como a ti mismo, de la caridad cristiana y de tantas otras referencias evangélicas en esa dirección.

La decisión del PP de avalar la propuesta de los ediles de Jumilla está en consonancia con el discurso del propio Núñez Feijóo sobre inmigración, legal o irregular, para tratar de no perder votos o arañárselos a la ultraderecha, exacerbando una cuestión que a pesar de todo tiene más costes para los conservadores que para Vox, que ha manifestado que lo de Jumilla es el principio de una estrategia más amplia y que van a repetir en más lugares.

Como el PP intento minimizar el impacto de la propuesta de Vox, vía enmiendas, el edil de esta formación no votó la iniciativa y logró dos objetivos, el fundamental de la prohibición de los ritos musulmanes en espacios públicos y traspasar el “marrón” al PP, que trata de nadar y guardar la ropa, que blanquea y ataca de forma simultánea las propuestas de Vox, al que le sale gratis la polémica y la mentira de que su pretensión es proteger las costumbres propias de España, cuando no alza la voz contra otras expresiones foráneas que se imponen en determinadas fechas O cuando se permite a los musulmanes realizar otro tipo de manifestaciones religiosas, como el cumplimiento del Ramadán para no perjudicar la actividad económica.

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